manos
Fotografía. Autor: Leon Forado
http://homepage.mac.com/l4ado/PhotoAlbum28.html
León Forado, un amigo, tomó esta instantánea con su visión prodigiosa de la imagen. Me pregunto qué vio en ellas, que quiso incorporarlas a sus imágenes perdurables. Una foto es eso. Pero en este caso esa imagen, además de perdurable, es la crónica de una vida. Unas manos suelen decir poco, pero estas manos hablan, y hablan con más elocuencia de la que yo pudiese transcribir con palabras. No me resisto a glosar esa imagen, persuadido de mis limitaciones, aunque sólo sea para motivar al lector y que vea en ellas todo un cúmulo, no exhaustivo, de vida vivida por ellas.
Cierro lo ojos. Veo unas pequeñas manos regordetas, sonrosadas, que abanican el aire al nacer, que se posan sobre los pechos generosos de una madre, que se cierran al sentir algo tangible: un trozo de pan, un primer juguete, un lapicero, un cuadernillo, la mano de un padre, la mano de una niña, un pene, una moneda, una fruta robada, el mango de un arado, el frío, el calor, una gavilla de mies, de nuevo el mango del arado y el frío, la mies y el calor, una crispación, un puño dirigido al cielo, quizá un anillo de boda, y el tiempo que se desliza entre los dedos dejando marcas de su paso.
Y ahora, una a la otra se cuentan historias vividas que nadie quiere oír, que se entrelazan para retenerse cerca y darse calor, que se extienden sólo para coger lo que les ofrecen, para acariciar la cabeza de un niño, para señalar una dirección que sólo ellas conocen. Estas manos que nos muestra la foto de León, apenas les queda otra historia por vivir que la de atrapar el último aliento de vida, pero ya sin fuerza para retenerlo. Gracias a la sensibilidad de un artista, estas manos podrán seguir viviendo en las retinas de quienes las contemplen después de mirar las suyas y hasta que no haya manos que mirar.