escrito en 2005
escrito en 2005
escritos cortos
Para entonces, había abandonado la creación de novela larga; ya sólo justificaba mi afición.
Esa niña parece preguntarme: “Señor, ¿puedo yo leer estas cosas que escribe?
Pues... no, niña, no debes, no pensé en ti al escribirlas.