Abortada la Travesía Atlántica

Todo iba según lo previsto. Desde un acantilado se podía ver, con la ayuda de unos prismáticos, desplazarse majestuoso el velero al encuentro con el Estrecho de Gibraltar. Una hora más tarde, un mensaje inesperado: “He abortado, avería en un mecanismo que gestiona las velas, un fuerte viento y el barco incontrolable, regreso”. Y como de todos los sueños se despierta, también, en esta ocasión. Fin

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