Arrugas en el alma, por Francisca Jimenez Cirujano

No doy abasto. Me estoy pensando convertirme en editor por el módico precio de un euro por pieza.

Aquí tengo el placer de poner ante vosotros, y gratis, la obra de una buena amiga. En este caso no es la timidez la que le adorna, más bien es algo lanzada. No le importa el digan lo que digan, los demás, así que animaos y si os gusta, pues decirlo; y si no os gusta, pues se lo decís también, eso sí, en ambos casos argumentando un poquitín. Advierto que tiene más de trescientas páginas de prosa apretada, pero El Quijote lo habéis leído todos  (es un decir) y tiene muchas más.

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Un cuentecito. Anónimo

He recibido un cuento para acogerse a mi manto calentito. Mi corresponsal es tímid@. Me dice que está de los nervios de sólo pensar que algo suyo, al fin, se va a exponer a los rigores de la audiencia. Si será tímid@, que ni siquiera se ha atrevido a ponerle título. Me pide estricto anonimato, vamos, ni siquiera que ponga la dirección  IP. Cumplo órdenes. Si alguno, por caridad, le quiere decir algo constructivo, hágalo; podemos tener @n gran escrit@r en ciernes, a poco que se suelte.

 

PERDÓNNO  TIENE TITULO ( ¿EL HOMBRECILLO?)

Miraba, Juan, a través de los cristales de la ventana de la habitación 213 a un transeúnte que venía en dirección al hospital. Era de noche, hacía frío afuera  y llovía. Sólo las luces de las farolas iluminaban la calle creando figuras fantasmagóricas.. Desde donde Juan observaba, no se distinguía si el transeúnte era un niño o un hombre  de corta estatura; Iba enfundado en abrigo negro y tapaba su cuello y medio rostro con una bufanda. Juan siguió su caminar hasta que salió de su campo de visión.

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De nuevo el José fabulado, Autora Vesta

Escribe Vesta, a propósito de mi cuentecillo sobre el curita malogrado, un comentario que es la antitesis del escrito por Elsa. A Vesta le digo en mi respuesta, que en ambos dos se encuentra escondido el equilibrio. Como se refieren a mi pasado, hoy estas cosas me parecen anecdóticas y para nada me afectan; quiero decir para elegir una línea de conducta fabulada. Los tiempos de vino y rosas pasaron, hoy sólo queda la resaca y el escozor de las espinas.

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Crónica de un encuentro, Autora Elsa Leví

 

Muchas son las formas de hacer amigos, quizá por eso esas amistades a salto de mata son perecederas o sin penetrar en la piel. Hacer amigos a 8.000 kms de distancia, con un nexo común, la afición a escribir, pareciera una amistad cimentada en la fabulación recíproca de los personajes. Y así era. Yo fabulaba a Elsa y Elsa me fabulaba a mí. Los personajes no eran reales. De todos los muchos amig@s que se formaron en aquellos foros de encuentro, muy pocos tuvieron la ocasión de sentirse personas de carne y hueso; en espíritu ya era más improbable.

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