De nuevo el José fabulado, Autora Vesta

Escribe Vesta, a propósito de mi cuentecillo sobre el curita malogrado, un comentario que es la antitesis del escrito por Elsa. A Vesta le digo en mi respuesta, que en ambos dos se encuentra escondido el equilibrio. Como se refieren a mi pasado, hoy estas cosas me parecen anecdóticas y para nada me afectan; quiero decir para elegir una línea de conducta fabulada. Los tiempos de vino y rosas pasaron, hoy sólo queda la resaca y el escozor de las espinas.

“Creo que José, émulo español del tenebroso “It”, cosa rara, estaba de buen talante cuando desarrolló esta idea. En otros tiempos, la carta hubiese sido reducida a cenizas, la novia habría endilgado al prospecto de cura el producto de sus devaneos con el carnicero, o el mismo padre director, quizá, pediría al párroco del poblado que, no cesara empeño en sacar a la chica de allí para que el pecadin se perdiera en las sombras. Ese era el José tortuoso de años ha: tal era su transformación de hombre probo a dios perverso, lascivo, tempestuoso, absoluto cuando de lacerar personajes se trataba. Ahora, no sé, quizá se ha humanizado un tantin, o ya no quiere ser medido con la vara que mide (literariamente hablando, por supuesto). No desagrada el contraste. Es más, en mi mente imagino que son mellizos, uno desenfrenado, gandalla, malora, – pongo adjetivos varios para que se ocupe de buscar su cabal sentido y tenga alguna o muchas cosas que reclamar- y el otro mellizo algo más normal, entre endulzado con azúcar mascabado – odia la Stevia brasilera- y ramitas de menAprovecho para ta. Casi un caballero de fina estampa.”

P,S.

3 opiniones en “De nuevo el José fabulado, Autora Vesta”

  1. Mi comentario al cuentito del seminarista, cuasi cura pecador, lo puse en la sección de comentarios, al calce del referido cuento. Tu ‘ copy and paste’ no es exacto. Lo mío concluye así : ” el otro mellizo algo más normal, endulzado con azúcar mascabado – odia la Stevia brasilera- y ramitas de menta. Casi un caballero de fina ” Se han invertido los papeles, eso me parece, José : ya me es difícil tolerar los relatos rosa con final feliz. Claro, salvo raras excepciones. Me he puesto más brava con los años, casi un ogro. No digo ogra, cual feminista bien nacida que, con o sin permiso de la RAE o de la Academia Mexicana de la Lengua, espeta a toda palabra su correspondiente género femenino; sólo y nomas porque ” ogra” suena a mujer de Shrek, y yo no soy mujer de nadie !!!

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