La pérdida de un amigo

No me consta que el lenguaje inclusivo tenga necesidad de especificar si estoy refiriéndome a un amigo o a una amiga, en este caso tanto da si es un o una a los efectos de describir el sentimiento.

Porque necesito describir ese sentimiento, habiendo previamente a mí mismo prometido no hacer literatura.

Todos los amigos que perdí en mi larga vida lo fueron por la dispersión física, la ausencia de relación puntual o por seguir caminos distintos, nunca por desafección o motivos excluyentes de la amistad más elemental.

¿Qué pérdida de un amigo quiero glosar aquí?

En una consideración previa, debo decir que este amigo fue enteramente virtual, nunca tuvimos contacto físico, la amistad surgió en una necesidad recíproca que cada uno de nosotros teníamos, en un primer momento, de tener un ámbito de confidencias para decirnos todo aquello que no podíamos decir de forma individual en público, y por público debo precisar que se trataba de aquellos grupos que se hicieron habituales en Internet bajo un pretexto literario.

El caso es que hoy después de más de 20 años en los que sorteamos diferencias, interpretaciones erróneas y diría que hasta momentos de aburrimiento, como sucede en cualquier relación humana, incluida aquella que se fundamenta en el amor, pero nunca quebrantando la lealtad, hemos puesto fin a esa relación de amistad que parecía sólo poderse romper por el fallecimiento de uno de nosotros.

Poco importan los motivos del fracaso entre nosotros, pues nunca serían suficientemente importantes para justificarlo, pero es que se ha producido. Y no es culpa de uno u otro, más bien es un acuerdo mutuo de que hasta aquí llegó nuestra amistad. A partir de aquí ya sólo queda un sentimiento de vació que se irá llenando de olvido. 


5 respuesta a “La pérdida de un amigo”

  1. ¿Seré yo Maestro? Me pregunté como Judas, y a revisar, a buscar coincidencias. Hay algunas pero son más las oposiciones. Muchos amigos reclaman mi ausencia pero ignoran que yo soy antipático natural de la tecnología y me cuesta estar al pendiente del teléfono, celular le decimos aquí. Cuando quiero platicar prefiero una llamada breve por sobre mensajes y cosas virtuales. Pero si me agrada leer a no más de tres personas que escriben en red. Por otra parte, no doy consejos pero externo mi sentir,: a nuestra edad, amigo José, hay que sumar, nunca restar. Ya perdimos tantas cosas tangibles e intangibles, que hay que cuidar con esmero cuatro cosas: salud, familia, amigos y dinero. Y hacernos de la vista gorda en simplezas salva hasta una vida. Pero no es consejo escrito en piedra. Nada más es la vivencia propia. Te saludo desde este paraíso de putas, santas, y otros incalificables. Es decir desde este pueblo que me acoge y esta casa pequeña que me cobija.

    1. Califico tu comentario de excelente. Pero no me hagas mucho caso, a veces digo algo parecido por parecer mas enterado de lo que soy. Me ha gustado y alguna reflexión me ha suscitado. Perder amigos es una tragedia, sobre todo si, como yo, soy reacio a dar tal calificación con liberalidad. Fíjate, el escrito que comentas se refiere a ese descuido del que quizá sólo yo soy el culpable. Debí ser mas cauto con esa amistad que siempre careció de sinceridad por ambas partes. Ha bastado una puesta en escena conjunta, para que el teatro se haya venido abajo.

  2. Maestro , me has sacado los colores y proporcionado una gran sacudida emotiva.
    Es una gran tragedia el ir perdiendo amigos , familiares y algunas veces sentimientos , pero a ciertas edades se van notando mucho las ausencias , falta de atención de los que nos rodean y ciertas indiferencias.
    He de hablar contigo por otro medio .Todo tiene explcacion y no quiero perder otro amigo.

  3. Volvi a ver si deje clara mi opinión anterior. Manias que me traigo de un tiempo reciente. Dijo Sábato que la vida es tan corta, y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno aprende, ya es para morir, la idea es esa. En tiempos de insomnio me taladra esa filosofía, muy consciente ya por edad y circunstancias, tal vez muchas veces habré fallado, nadie me reclamo o no quiero acordarme. En tiempos convulsos, uno, más viejo y quizá un poco sabio, nomas quiere tomar el borrador y librar cualquier cosa que te aleje del afecto de tus amigos, familia elegida. Me estoy volviendo aburrido.
    Saldré un rato a la terraza a atrapar destellos de luz.

  4. ¡Qué bonito, Juan Camilo! Sábato, pienso, no tuvo en cuenta algo para que su frase hubiese sido redonda: la vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil cuando uno trata en vano de alargarla.
    Y tienes, razón, con los años ya no se hacen nuevos amigos, salvo alguno que te encuentras paseando en el parque echándole de comer a las palomas, sin saber que el pan las deja inválidas. De los que tenías, ya ni te emociona el recuerdo.

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