A vosotras

Hoy quiero hablar de vosotras, fieles compañeras de este adusto y frío castellano, poco proclive a dispensar calidez a quienes me soportan, en ocasiones hasta con vuestra comprensión, quizá porque sabéis que os necesito tal como soy, aunque nada haga por merecerla.

Son muchos años sin tener en cuenta mi falta de empatía para con vosotras, de forma individual con cada una. Cierto que os tengo por amigas, pero dudo que sea ese vuestro sentimiento para conmigo, pues tengo un concepto muy relativo de la amistad. No sé, a estas alturas de la vida de cada uno de nosotros, creo que disponemos de un itinerario común de aficiones y de interlocuciones. Somos como caminantes que no nos sentimos solos porque al lado alguien camina a nuestro lado y que podemos llegar a la meta agarrados de la mano. Lo más probable, sin embargo, es que, como decia en un post anterior, nos vayamos perdiendo, o si preferís alejando,  uno de los otros o todos a la vez, y al final lleguemos a la meta inevitablemente solos.

Pero es bueno vivir el día a día si tenemos en cuenta que ninguno de nosotros tenemos planes de futuro. Alguien ha dicho que el futuro no existe. Yo añado que existe el pasado, y el pasado está plagado de encuentros, aunque no en todos nos hemos mirado de frente. Comprensible, si la condición humana no permite compartir otras compañias. Sea como sea, nuestra relación es la mejor de las posibles, y si la mantenemos y cuidamos, ese futuro desconocido no se nos presentará individulamente como un desolador final.

Cada una de vosotras entenderá mis palabras de diferente forma, pero el común denominador será que, hoy por hoy, todas sois mis compañeras, aunque quizá eso os parezca poco.

José

4 respuesta a “A vosotras”

  1. Me gustó tu reflexión. Si estoy aquí y en tantos años no me has espantado, es que algo de lo que trasmites me atrae y acompaña. La aridez de tu carácter es siempre para mí un desafío personal y la incertidumbre de saber si lo que digo alguna vez lo aceptas y hasta cuando estarás dispuesto a soportarlo. Entiendo que me , nos pides sigamos juntos, creo que la pregunta es retórica y tiene de antemano su respuesta.
    Un abrazo.

    1. Creo que lo que me distingue es la trasparecia; nadie en trato conmigo debe llamarse a engaño. Es una vetaja para los demás, no tanto para mí, que podría serme más rentable la representación engañosa

  2. Pese a no ser requerida la opinión masculina, me dejo caer por acá con afán de saludar a José y a sus amigas seguidoras. Es muy meritorio conservar un grupo fiel hoy. Internet es fuente de escritores de toda edad, estilo, etc que con constancia pican piedra para ganar atención. También es opción del lector manifestarse o no. Yo lo hago poco. Leo con frecuencia tus notas. Supongo que todas y todos guardamos un especial afecto a tus letras. Dejo constancia a nombre de otros amigos, seguramente comparten mi forma de pensar.

    1. Qué tal, Camilo. Poco que responder a tu comentario. Ando poco locuaz últimamente, y no es por desgana, tengo otras inquietudes que ocupan espacio, ya quedan lejos los tiempos en los que mis compañeras y yo vivíamos una especie de frenesí, ahora tenía que explicar que sigo siendo el mismo en el afecto, pero que el tiempo va curando los excesos.
      Un abrazo

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