Soliloquio

Cierro los ojos, no me gusta lo que veo, busco refugio en la esperanza y los abro, todo sigue igual.

Hoy lo doy por perdido, busco refugio en la esperanza esperando que mañana todo haya cambiado. Si no es así, cerraré los ojos y esperaré una señal. La señal deberá atravesar mis párpados, sólo así los abriré.

Mientras hoy aún existo, mañana no es seguro. Puede suceder que nunca más abra mis ojos para comprobar que mi esperanza era fundada. Tampoco si valió la pena que amaneciera un nuevo día.

¿Y ayer? Ayer esperaba que hoy todo cambiara, no pensé en el pasado mañana. ¿Qué tipo de suerte he tenido que exista en el hoy para vivir la frustración de comprobar que todo sigue igual?

Voy viajando en el tiempo hacia atrás, y mi recuerdo no me lleva a un día que haya quedado gravado en mi memoria, seguro que quise  que pasara al día siguiente con la esperanza que todo fuese distinto. 

Con un pasado que no me gusta, con un hoy que no me gusta, con un mañana que no es seguro exista para comprobar que, al fin, todo ha cambiado, sólo le pido a la vida una respuesta: ¿tampoco yo te gusto? Si es así, no seas cruel y acaba ya.

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