Animales

Los animales se presentan para salir en la foto

En la selva aparcó un extraño objeto que cayo del cielo. Los animales que allí vivían, presos de temor, corrieron en todas las direcciones. Pero aquella cosa no se movió ni parecía hostil, por lo que los animales, curiosos, se fueron acercando y rodearon al objeto. Ninguno pareció interesado en ver si aquello era comestible; ya habían visto otros objetos voladores que los humanos utilizaban para visitarlos, y éste parecía hecho de la misma materia, así que sólo esperaron alguna señal de quien lo habitaba. Si aparecía y se mostraba sospechoso, cualquiera podía dar la señal de alarma, y todos se dispersarían lo más lejos posible. Pasaba el tiempo y nada parecía moverse. Los animales comenzaron a impacientarse, y algunos, mas osados, se fueron acercando a la máquina voladora. Como tenía ventanas, inspeccionaron el interior. Algo debieron ver que manifestaron su excitación a todos los demás. Pero no huyeron. Emitieron sonidos y gestos para llamar la atención de alguien que les pareció un ser humano, aunque extraño; nunca vieron nada parecido en los que ya les habían visitado. Algunos, cansados de esperar algo nuevo, se fueron marchando de allí, pero otros se quedaron. Ya había pasado un buen tiempo, que en la máquina se movía algo: era una puerta deslizante. Los animales recularon unos pasos por precaución. Del interior salió un ser que hizo gestos a los animales, que estos interpretaron que aquel ser quería que se tranquilizaran y se reunieran en grupo. Y así lo fueron haciendo lentamente. El extraño ser continuaba dando órdenes para que se juntaran más. El grupo ya no dejaba ningún hueco entre ellos, por lo que se confundían en una masa compacta. Entonces sucedió algo que los animales ya habían observado en otras ocasiones lejanas en el tiempo. El extraño visitante venido del cielo, enfocó al grupo con un teléfono móvil. Tampoco este gesto, por conocido, inquietó a los animales. Ya habían evolucionado hasta el punto de que la vanidad les convertía en animales presumidos, por lo que presintiendo que iban a salir en la foto, mostraron su mejor faz, aunque algunos no pudieron ocultar que eran tremendamente feos para los standards normales de belleza. Cuando la sesión de fotos fue considerada por el visitante suficiente, les indicó que se dispersaran, que por él había terminado. Regresó a la nave voladora, cerró la puerta y emprendió el vuelo, probablemente a su lugar de origen.

Y ya en casa, mostró las fotos de los seres que poblaban la Tierra. El hombre no estaba entre ellos, y la razón es porque hacía tiempo que había desaparecido, extinguido, mejor dicho.

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