De cómo los amigos dejan de serlo

El título de esta reflexión puede ser una anfibología, con variadas interpretaciones. Yo voy a referirme  a una para que deje de ser tal cosa.

A lo largo de nuestra vida hemos cultivado la amistad, más o menos proclives a protegernos de la soledad. Las afinidades no definen el terreno en el que se sustenta la amistad, muchas veces aceptamos que hay discrepancias. Sucede que esas discrepancias no son inasumibles, y las aceptamos como los rasgos propios de nuestros amigos, no como contradicciones con nuestros sentimientos. Y llamamos amigos a nuestros amigos, sin más buscarle tres pies al gato, de Schrödinger. Van pasando los días, los años, y seguimos llamando amigo a tal o cual persona. No habíamos pensado en él (o en ella), ni siquiera hacíamos un reset para actualizarlo, para buscar un lugar cálido a su lado. A veces, todo lo más, se cruzaba en  nuestro pensamiento  un “¿qué será de…?, y enseguida nos sumíamos en nuestra propia realidad, una realidad que nunca es un estúpido alborozo, un ¡Viva la vida!, generalmente pronunciado por el que ya está muerto. 

Vuelvo al título de esta entrada. Si todo lo anterior es cierto, lo real, lo jodidamente real es que el que nuestro amigos dejen de serlo no por desafección, en pocas ocasiones una justificación, van dejando de serlo porque se nos mueren. Y esa muerte, no la definitiva, que también, puede referirse a que un día, de esos que mejor no haber despertado, recibes noticias de un amigo perdido ya en el recuerdo. Ese amigo te comenta de sus vicisitudes, de cómo se está muriendo, de cómo tal o cual enfermedad se ha ensañado con él.  Tu reacción es animarlo, pero es un placebo, más que una  medicina. Terminado el contacto, tu amigo volverá a ser consciente de su situación y tú a  sumirte en el desasosiego propio de verte reflejado en el espejo. Tú no te salvas, en cualquier momento escribirás un mensaje a un amigo y le dirás que te  estás muriendo. Y no habrá esquelas que anuncien que has perdido a un amigo, el buzón de correos estará vació. Poco a poco ya sólo te quedará el recuerdo, si no has comprado un alzheimer de ocasión.

4 opiniones en “De cómo los amigos dejan de serlo”

  1. José. Soy y seré siempre tu amiga. Mi estado anímico anda muy bajo Lucho por volver a ser la de antes. Sé que lo lograré. Por lo pronto estoy en soledad. Todo el día escucho las noticias de México y del mundo. ¡Será para al escuchar las voces no siento la soledad. Hago mucho sopa de letras y crucigramas para estimular mis neuronas. En fin, por ahora está es mi vida, pero mi amistad por ti es imperecedera. Elsa

    1. Qué es “siempre”,Elsa? Vivimos como si todo fuese siempre, cuado sabemos que esa expresión no dice nada. Si dices “te amo”, puede que sea real, pero si dices “siempre te amaré”, estás engañándote y, lo que es peor, estás engañando al que se lo dices, no siempre con animo de mentir, pero incoscientemete le estás creando falsas expectativas. Siempre hay excepciones, como en mi caso, que para bien o para mal tengo la mala costumbre de relativizar todo, y digo mala porque vivir en un mundo de Yupi, es vivir en un mundo demasiado feliz, demasiado bonito, complaciente, cuando la realidad que ocultamos “siempre” nos deja con el culo al aire. Finalmente , Elsa, a todos nos darán por ahi (1)
      (1) está conclusión la he repetido hoy en privado varias veces, tantas como mi inerloctor me prometió estar “siempre” a mi lado. Me conplace, Elsa, que lo estés hoy.

    2. Hola José, sigo leyendo lo que me llega de ti, reflexiones casi siempre . Estas , las comparto en mayor o menor medida .
      Sobre la que ahora te escribo , pienso que a menudo llamamos AMIGO al que no lo es, en mis setenta años de vida hay pocos a les pueda llamar de esa manera, ellos lo saben, los que lo son y los que no.
      Me viene a la memoria una frase “” el que pierde un amigo es por que no o era “”.
      A un amigo se le controla siempre , no cabe aquello de “donde andará fulano” ??
      Pienso que una buena amistad se cultiva , se aprende a querer y se le da ,como mejor muestra de amistad su espacio .
      Un abrazo Don Jose .

      1. Hola, Antonio.
        Me alegra verte por aquí. El dicho “los árboles no te dejan ver el bosque” sería aplicable a la amistad. Nunca supe lo que, verdaderamente, era la amistad. Por ahi dejé constacia de una aproximación al concepto:
        http://www.josediez.com/de-la-amistad/
        Es bueno que sea así, los sentimientos no se definen, cada uno cree saber cómo es el suyo, y si se equivoca allá el.
        Tú y yo somos amigos? Pues lo seremos según cada uno de nosotros entendamos esa amistad. Es curioso, el antónimo de amistad es enemistad, curiosamente enemistad si se define con precisión, mientras amistad es un concepto lleno de matices. Bueno, corto ya el rollo.

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