De sentir hastío

Estoy empezando a sentir hastío. Hastío puede significar varias cosas, no todas concomitantes. Tedio no es igual que disgusto, disgusto no es igual que cansancio, cansancio no es igual que hartazgo, hartazgo nada tiene que ver con aburrimiento. ¿cuál de esas acepciones se acomoda a lo que yo siento o empezando a sentir? No a disgusto. Aunque a veces esté disgustado, es una situación temporal motivada por un hecho concreto superable. ¿Cansancio? Tampoco. Si bien mi cansancio es consecuencia de haber vivido demasiado, demasiado sin la percepción de haber vivido, no me inclina de forma drástica a terminar con él. Si considero mi hastío igual a hartazgo, supondría haber sobrepasado todas mis expectativas. Aburrido podría parecerse al hastío que parece  estoy comenzando a sentir. Pero aburrido no es  una situación que empieza, dado que el aburrimiento se da en muchas ocasiones a lo largo de la vida.; de él se sale espontáneamente con vivencias nuevas que te hacen vibrar.

Cuando digo que estoy empezando a sentir hastío, este hastió se vislumbra permanente, no superable bajo ninguna condición favorable que, por ejemplo, permita pasar del hastío a la euforia.

Si a lo que me quiero referir debe tener su expresión ajustada, sin ambiguedad que la defina, quizá quede claro si confieso que el hastío que estoy empezando a sentir, irreversible si toma cuerpo de naturaleza, es por esta actividad de obligarme a escribir bajo el subterfugio de retardar la llegada un  Alzheimer al que esté condenado. Porque el alzheimer puede que llegue, y si lo hace, el hastío desaparecerá, y ya no se llamará hastío. ¿Qué puedo hacer para que lo que parece ser en estos momentos un asomarse a la pendiente que lleva al abismo, me retrotraiga  a una zona de confort donde escribir sea un disfrute lúdico que responda, no a una necesidad trágico–fisiológica como vengo sosteniendo, sino a un estado que yo administro libérrimamente, sin condicionantes y en beneficio de mi calidad de vida, hasta que ésta se apague? Voy a intentarlo, no puedo seguir escribiendo  como si fuera una terapia de automedicación, porque esa ansiedad en la que vivo puede ser el efecto secundario que me acerque más rápido a lo que pretendo evitar.

 

 

10 opiniones en “De sentir hastío”

  1. Querido Jose, no se si al describir tus sentimientos lo haces con la sana , o enferma intención, de que alguien te anime, o trate de convencerte que dejes de mirarte el ombligo y salgas a de tu atalaya a mirar el bosque, apartando los arboles, aunque sea con los dientes. Por experiencia no me gusta dar consejos. Y si te digo lo que yo suelo hacer en mi vida para que la mediocridad no me irrite y me afecte lo menos posible, no valdrá; porque yo soy yo y tu… pues ya sabes quien eres. ¿O no? Entre las pocas cosas que hago en casa( el polvo entra sin mi permiso) la literatura y la política, no tengo tiempo ni de mirarme al espejo. Un besote.

    1. Hola,, Paquita. Que me respondas tan rápido, significa que los dos hablamos el mismo idioma. Que yo mencione el hastío y lo relacione con la actividad de escribir puede, como tú te preguntas, que obedezca a un falso desánimo que busca la compasión en forma de ánimo. Si me has seguido, indagando en mi dedicación omnipresente en esto de relacionarme a través de lo que escribo, ya podrás responderte si es falso o verdadero lo que confieso. No sé, puede que más de 40 años y calculo cincuenta mil folios, flor de un día, terminan por preguntarte tú mismo qué coños significa lo que estas haciendo. Para todo se debe tener ganas, forzar escribir por el motivo que sea, es una estupidez. Yo ya he pasado por todo, Paquita: por la gloria pequeñita y por el infierno soportable. Ahora ya todo parece una reiteración, nada es nuevo, nada es tan especial que me proporcione los halagos que alimentan. Tú, aún, no sabes lo que puedes dar de tí, yo sí. Si a estas alturas aún no supiera quién soy, sería un fatuo. A mi edad ser un fatuo es como decir que eres un imbécil. Voy a intentar hacer de escribir no algo que vitalmente necesito, como te escuché a ti decir, y ese fue mi leitmotiv durante mucho tiempo. A partir de ahora escribiré cuando me salga de los… Omito la palabra porque no sé si estás preparada para según que palabras verlas escritas.En fin, si sigues por aquí, espero que lo compruebes. Besos

  2. Compañero. Yo estuve sumergida varios años en el hastío, en el cansancio. Poco a poco estoy regresando a la vida, y una de las cosas que me está ayudando mucho es ………..el amor. Te lo dejo de tarea….¿Cuál amor?….. ¿Qué tipo de amor a esta edad? Y otras preguntas más que quieras hacerte. Lo que si te aseguro es que el amor revive. Abrabeso afectuoso.

    1. Dos preguntas sobre el amor son demasiadas preguntas, Elsa. Una vez me pregunté qué era el amor,una sola pregunta, ¿sabes cual fue la respuesta? Aún me lo sigo preguntando, y creo que moriré si saberlo. Otras preguntas parecen ser más fáciles, porque me las voy respondiendo.

  3. Gatito de barrio: escribir es como hacer el amor ( no tener sexo). Hay que hacerlo para disfrutarlo con todos los sentidos, nada forzado, ensayado o previsto. Eso da al traste con lo espontáneo y por supuesto con el goce implícito. A mi me gusta leerte a diario, pese a los esperpentos que dejas caer en la olla. Tú sabrás si vas a la cama a diario con la pasión en las yemas de los dedos, o abanicas ésta misma para arrasar con un rapidin de antología. No mal interpretes lo de ‘gatito de barrio’. Sucede que acabo de descubrir esa canción en voz del mejicano Gabilondo Soler y me encantó.

    1. He meditado si tenía derecho, como en el sexo, a una retirada sin preguntar. Es como pasar por el barrio, suministrar droga y crear yonquis tirados sin la dosis diaria. ¿Eres una yonqui de mi blog? No lo creo, más bien creo que muestras comprensión por este escritorcillo que llama a diario a tu puerta para venderte su biblia. Tú me dices que comprármela no, pero si te la regalo… Y yo me voy de allí prometiendo que un día te la regalaré. ¿Lo has pillado?

  4. Yonqui, no, ese término está reservado para heroinómano; muy caro para mi. A lo más que he llegado en un viaje a Oaxaca en México, es a un pequeño viajes astral con hongos que administran los herederos de Maria Sabina ( nãa que ver con el bohemio español) Retomo eso de jugar al visitador que ofrece biblias. Eric Berne, creador del AT – Análisis Transaccional, en su libro ‘ juegos en que participamos’ comenta que hay juegos acordados sin palabras entre dos personas. EPA, te animo a que toques mi puerta cuando quieras, y sigas jugando a que, en algún momento, me regalaràs el libro. En una de esas, te distraigo con la mano derecha, y con la izquierda •la siniestra• me tomo el libro sin permiso

    1. A mí ya no me distrae casi nada, Vesta. Podrías hacer eso que dices de la mano derecha, y yo te diría: “¿Qué haces, Vesta?” “Nada”, me responderías, “intentaba distraerte”. “Pues, anda, toma la biblia, que no es fácil distraerme”. Lo de yonqui tiene una acepción amplia, no sólo a los heroinámanos, también a cualquiera con una gran dependencia, pero tienes razón, es una perversión del lenguaje por mi parte. Que vuesa gracia me perdone.

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