El Viaje (fin)

No tengo nada planificado, ni siquiera un destino a partir del cual comenzar a proveer los detalles. Sólo sé que en las huidas nunca se conoce a dónde conducen; es alejarse de todo lo que ha conformado mi vida hasta este momento, así lo califico. Tampoco sé por qué lo hago. Huir, sólo huir de nada en concreto. Para poderlo entender yo mismo, me digo: José, busca un lugar donde nadie te espere, donde no sepas qué puedes esperar, donde, cuando llegues, sólo tú te reconozcas y, a partir de ahí, sólo tú te juzgues.

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Hasta aquí el producto de mi imaginación. El relato es plano, insustancial, como cualquier viaje. Mencionaba que luego vendría el realismo mágico, y así será cuando entre en Chunhuhub, y de lo mágico que resulte y sea capaz de describirlo, dependerá que lo cuente. Mientras tanto, abandono esta presencia habitual en mi blog; tengo, antes de partir, muchas cosas que preparar.

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