Es más de lo que dice

Se disponía  a recibir  el nobel que  le esperaba. Estocolmo le esperaba. Gente importante, el rey de Suecia le esperaba. iba a escribir su nombre   en el libro de la historia que le esperaba, de la literatura auniversal  que le esperaba. Y le esperaba la gloria, y todo lo que nunca había soñado le esperaba. Amaneció el día y pareció que era a él al que esperaba. La maleta le espèraba, sólo la maleta le esperaba. Nadie más le esperaba. O sí, un chófer de la embajada de Suecia le esperaba. Le llevaría al aeropuerto que le esperaba. En el embarque una joven rubia, seguramente sueca,  le esperaba.

—Seré su azafata desde este instante, no se sienta solo si es lo que esperaba.

—En realidad, señorita, a nadie esperaba.

—Yo  acompañado le esperaba.

—Pues yo a usted, ya le digo,  no la esperaba.

—Nada de lo que va a vivir será lo que esperaba.

—Y usted, señorita, ahora que me conoce, ¿soy el que esperaba?

—Acompañar a un nobel era lo que  esperaba.

—Lo ve, señorita,   estoy solo, usted acompaña a un nobel,  no al hombre, es como esperaba.

—Señor, me pagan para acompañar un nobel, no soy una señorita de compañía, si es lo que esperaba.

—¿Y  que la mandaran a la mierda esperaba?

—Si, también entra en mi sueldo, y con usted eso esperaba.

—Es usted muy lista siendo rubia, no lo esperaba.

—Y que sea yo la que le mande a usted a la mierda, ¿lo esperaba?

—Lo esperaba, lo esperaba.

—Pues ya que coincidimos, tomemos el avión, yo me ganaré mi sueldo, y a usted le darán el nobel. Es lo que esperaba.

—Vale, es mi sino, nada nuevo que no esperaba

2 opiniones en “Es más de lo que dice”

  1. Ya. Te sales de tu zona de confort. Lo esperaba. No otro relatin de crespón rosa, que no extrañaba, ni esperaba. Sacude de vez en cuando la moraleja, dejar sentir al lector el frío del metal en la entraña, como antes; lo esperaba. No me maltrates con niñas de casting, ni clases de filosofía improvisadas. Quiero abrir tu página y creer que, de vez en vez se ha de cumplir lo que esperaba.

    1. Muy bien! Dilecta Vesta. Has pillado la entraña de este fuego de artificio mío. Algunas veces, sólo algunas, los fuegos de artificio son bellos, en la mayoría de las ocasiones sólo son ¡puf! repetitivos que se desvanecen en un abrir y cerrar de ojos. Has utilizado el verbo transitivo esperar como se esperaba de, o era yo el que esperaba, de ti. ¿Y cuál es esa entraña que yo esperaba se encontrara en lo que parecía sólo un juego de palabras siguiendo a una gallina ciega?
      Esperar es un verbo multiorgásmico sin llegar a término. No define nada. Dice un dicho que el que espera desespera. Tampoco es para tanto. A veces se cumple lo que se esperaba, aunque no exactamente como se esperaba. Normalmente, si no te deja satisfecho lo que esperabas, por lo menos ya no serás tan ingenuo la próxima vez. Vale, trataré de que, cuando abras mi página, te quedes medianamente satisfecha. Una misión titánica, chica.

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