La Maleta–2

Comprobado que los escritor@s que visitan este blog  no han recogido el guante que les eché para que aventuraran un final a La Maleta, me siento en la obligación de hacerlo yo. No me queda otra que hacer del relato un cuento.

¿Qué podía tener la maleta del relato que posteé ayer? Podía ser algo truculento que, descubierto, habría terminado con los novios en la cárcel. Y ante esa perspectiva, les sucedió lo relatado. Sería un final previsible, nada original.

Veámoslo de otra forma. Los recién casados, todos, van a emprender una nueva vida, generalmente llena de promesas: una familia, una casa, hijos, prosperidad…

Todas esas cosas intangibles son, de momento, sueños. Ahora pongámonos dentro del relato. Está claro que  es un escenario real, en el que podríamos describir lo que lo novios meten en la maleta. Fuese lo que fuese, y evitando el fácil recurso a pruebas inculpatorias de carácter penal, pensemos por un momento en el espíritu que subyace en todo cuento: la ilusión. Los novios se casan porque es el marco en el que han depositado todas sus ilusiones. Olvidemos el relato y ahora estamos  dentro del cuento. No vemos en los rostros de los novios sino felicidad; al fin se van a realizar todos sus sueños. Atrás ha quedado otra vida que sólo fue la preparación para la nueva que van a vivir. ¿Y dónde ver, tocar todos esos sueños de la pareja? Van a viajar con ellos, ¿dónde? Como digo, hemos convertido  el relato en un cuento. En los cuentos la fantasía es imprescindible, consustancial con el cuento. Si decimos que los novios tenían esta o aquella ilusión, eso es un relato. Si decimos que los novios habían metido todos sus sueños en una maleta, estamos describiendo un cuento. Y siendo así, y lo admitimos porque estamos metidos en el cuento, ¿qué podía hacer la pareja de recién casados, a los que les han robado todos sus sueños que habían guardado en la maleta? La consecuencia parece lógica,  proporcional, todo lo lógica y proporcional que permite la narración de un cuento.

 

 

16 respuesta a “La Maleta–2”

  1. No resolviste el acertijo. Y tu estilizada diferenciación entre relato/cuento es muy personal, nada apegada al canon literario. Un cuento puede ser de ficción, un relato también. Un cuento no tiene que ser ilógico necesariamente, tampoco terminar sacando un conejo de la chistera, si el argumento hablaba de cualquier tema, pero no de trucos y magos. Si desechas una truculencia legal, brindame un motivo suficiente para creerte la mentira, no mientas por mentir. Para hablarte en tu idioma: ! no pongas a follar a un pelicano con un mono saraguato !

  2. A ver, José, no son ganas de fastidiar tu escrito. Veamos estas consideraciones; cuando escribes un cuento (relato) decides de antemano si será 1) intimista, es decir, hablará de las emociones inherentes, reales, del ser humano. 2) Ficción. Se explica en si mismo, pero el entorno, el ambiente del cuento, va acorde en todo momento y sostiene la columna (ficción) y desenlace en el mismo tono. 3) así por el estilo. Como creador, de antemano sabes lo que quieres contar. Con mis alumnos uso la metáfora del arquitecto y una obra a diseño. Si debe hacer el proyecto de un balneario, no presentarà una maqueta o video para un sobrio centro de convenciones o la oficina de Cristián Grey. Tú debes dar la atmósfera adecuada a tu relato para dar un final digno, no uno que parezca impostado. Si quieres reviso tu obra y puedo demostrarte tus aciertos. No te pasaré factura, para eso somos amigos. No lo cuentes, o me perseguirán oportunistas literarios.

    1. Te diré cómo hago yo. De mis cientos cortos y largos escritos, jamás, digo bien, jamás, comencé a escribir algo preconcebido, ni un boceto a grandes rasgos, nada. Me siento delante de la pantalla, abro WordPress (antes word o pages), del menú elijo entradas/nueva entrada, y me aparece la plantilla para escribir. Nunca comienzo poniendo el título, lo pongo al final. Miro unos segundos el espacio en blanco y me inclino sobre el teclado, pues no sé escribir sin mirarlo. Me decido y escribo una palabra, luego otra que se relaciona con la primera, luego otra que se relaciona con las dos primeras, luego… Unas veces son fonemas que poco a poco van configurando una idea, otras un nombre propio que introduce en el escrito un personaje sin personalidad definida. Ya habré escrito unas veinte palabras y aún no tengo claro de qué va a ir el asunto. El personaje, las palabras, las oraciones, etc. me van señalando el camino. En un momento noto que ya sé de qué quiero hablar, y a partir de ahí, todo lo supedito a ese tema, que todavía no presenta un claro desarrollo y menos un final. Cada paso es el siguiente, pocas veces retrocedo. El clímax aparece de repente, nada preconcebido. Lo considero unos segundos sin alternativa. Pienso que es bueno como colofón de todo lo escrito y lo aplico. Releo para corregir, y lo pongo en circulación. Los postulados, las claves académicas no sé si han sido contempladas, desde luego no menospreciadas por mí, que las desconozco.
      Te agradezco el ofrecimiento, seguro que será valioso, pero no lo aplicaré al pie de la letra, ya es tarde para pretender sacarme un diploma.

      1. Hola José. Leí tu proceso de escritura y si no me equivoco, se llama escritura subconsciente. En algunas escuelas de escritura creativa se suele practicar. Piden al alumno que, simplemente inicie una escritura libre y deje se encadenen palabras, situaciones, personajes, poco a poco. Es un ejercicio, la finalidad no es crear un relato, pero a muchos les sirve esta base para reformar y crear relatos.

        1. En buena lógica, toda creación artística debería ser así. Un escultor, un músico, un pintor… basan sus obras en la improvisación continua. Dios, dice la Biblia, tomó barro, y con sus manos fue dandole forma. Al final vio que el resultado era bueno, lo sopló, y lo llamó hombre. Luego cogió una costilla de aquel primer hombre y siguió el mismo proceso. Vio que el resultado era bueno y lo llamó mujer. No creo que su creación fuese de manual.

          1. Suenas bien como predicador,(sin manual) no parece que improvisas ! Por qué los agnósticos tienen más presente a Dios que los mismos creyentes ?

  3. Pues elegiste el camino difícil, José. Trabajar así es doblemente problemático. Me admira que con tu sistema, sin bases académicas, hayas logrado muchas cosas interesantes. Me admira que las sigas logrando. Entiendo ahora la razón de ciertos finales truncos, así como una que otra historia malograda; digo esto con respeto y seriedad para el trabajo de quien considero un colega muy comprometido con su esencia y su duende. Sigue así, entre error/acierto hay un balance a favor. Mi academia no da diplomas, por cierto.

    1. Seguiré así, y no por llevar la contraria o considerarme autosuficiente. Seré un escrito de aciertos y fallos, pero es que de ninguno de ellos espero recompensa o castigo. Si no pareciera soberbia, diría que me da igual.

  4. La verdad es que, aunque estudies en la mejor escuela y con l@s mejores maestr@s, no hay garantía de la obra maestra ni del Novel de Literatura.

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