Ochenta años no son nada

Google es un prodigio, tiene todas las respuestas, muchas reales, bastantes ilusorias aunque imaginativas.

A 18 días de cumplir 80 años, se me ocurrió utilizar una variable de la canción “20 años no son nada”,  y le pedí a Google que me buscara “ochenta años no son nada”. Esperaba alguna patochada de algún visionario que a todo le busca una razón trascendente como que “no te preocupes, estás en la flor de la vida”. Pero no, a esa pregunta Google me muestra en primer término a una pendeja que va a cumplir 80 años y decide aprovechar el tiempo que le queda para cumplir con un sueño: Con una caravana tipo motorhome se propone viajar por Suramérica sin fecha límite.

Aquí podéis verla dando explicaciones.

Bueno, o la señora está pirada o ¿qué cojones hago yo que no la sigo a rueda? Mi proyecto es más sencillo, he tenido en cuenta las limitaciones y, desde luego, para nada se me ocurre decir que 80 años no son nada. Yo pensaba ir a Suramérica, a unos países sí y a otro no, un tour programado, con hoteles anclados en la tierra y, eso sí, solo, salvo que me encontrara una moza, una chamaca o una piba con edad de merecer que quisiera acompañarme, gastos pagados, que no lo haría de otra forma.

Ahora me encuentro con esto de esta motera,  y lo mío me parece una aventura de viejo, carne de crucero de lujo. Y no sé si esta tía me está  llamando gilipollas, pero su testimonio  me está sumiendo en la duda: ¿Por qué no la imito?

 

2 respuesta a “Ochenta años no son nada”

  1. La publicación anterior y esta van por el mismo camino, debo ahorrarme la fatiga y dar una respuesta a ambas. Usted ha mencionado su onomástico, según mis cuentas, no menos de ocho o diez veces en las últimas semanas, infiero, por tanto, que es significativo. He oído a quienes sitúan la vez en un rango de los 60 para arriba, la famosa tercera edad, así le llaman varios. Estoy más de acuerdo con Simone de Beauvoir, cuando afirma en su libro “La vejez” : es imposible escribir una sola historia sobre la vejez. Razón tiene. Cada cual, sin especificar edad, la vive con su impronta específica. A alguien le dolerá más el alma que el cuerpo o viceversa. La idea de casa rodante es algo arriesgada. Leí que una dama de 80 ( gemela suya) eligió vivir en un crucero desde hace una década. Manifiesta sentirse cuidada, acompañada y para nada aburrida. Usted podría considerar la posibilidad, si tiene plata. Sería idílico llevar a,la práctica el verso de la canción de ese genio mexicano, Agustín Lara… Cada noche un amor, oye te digo en secreto que te amo deveras, que nada ni nadie hará que mi pecho se olvide de ti…
    No creo que sea tan difícil decir de corrido, a un sólo aliento este parlamento escénico a sus furtivas amigas cruceristas. ¿O no ?

    1. ¡Mecagüen! Son las 4 AM, llevaba respondiendo a tu comentario 45 minutos, hasta me parecía coherente lo que iba escribiendo. Medio dormido, medio viejo, le di a borrar la página al confundirla con otra. Y ahora me está entrando de nuevo el sueño, así que dejo de repetirme, vaya a ser que ahora me salga mal. Sólo una cosa, cuando amanezca, veré lo que escribió la Beauvoir, más que nada para no decir lo mismo.

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