De la verdad que duele, dicen (reeditado)

Me censuran, se duelen, no comprenden algunos que hable de tanta desesperanza, de una visión fatalista de la vida en todos sus aspectos, incluida la no vida. Así, dicen, mis escritos producen desasosiego, cuando no terror, ¿por qué?, me preguntan a continuación. La respuesta no es sencilla. Sería sencilla para los que escriben de todo lo contrario, para aquellos que muestran (no sé si ven), los aspectos amables que se pueden, y hasta se deben, perseguir y, a veces, se consiguen. Al fin y al cabo, la vida, dicen, es un reglo, y debe disfrutarse, o perseguir todo disfrute que, escondido o no, se puede esperar de ella. Yo no dejo de tener en cuenta esta posibilidad, pero parto de una constatación indubitable: la vida tiene aspectos negativos objetivos que acontecen inevitablemente, como el dolor, la angustia, la incertidumbre, las carencias esenciales, la muerte como un fenómeno más de la vida… Y esto que a todos acontece, en más o en menos, excepto la muerte por la que todos han de pasar o llegar a ella y sin alternativa, crea un estado permanente de ánimo que no se puede soslayar. Escribir sobre todo esto no se hace por amargarle la vida a los lectores, que estaban tan a gusto sin pensar en ello o pasaban por una buena racha. Tampoco porque el escritor sea masoquista. Escribir no es complacer a los fervientes optimistas o darle ánimos a los que padecen; escribir es poner las palabras al servicio de los sentimientos, no de la demagogia. Estoy seguro que mis escritos de la desesperanza, del sufrimiento, de la insignificancia del ser, deben suponer una especie de bálsamo. Un bálsamo no cambia dolor por placer, sólo lo aminora. Y es que el hombre que sufre, en ocasiones su mayor sufrimiento lo constituye el pensar que nadie le comprende, que está solo en su miseria, que nadie es capaz de hacer una interpretación de su estado. Yo confío en que mis escritos no hacen mal a los optimistas; tampoco a los que pasan por un estado de felicidad, de bienestar, de bonanza general. Yo sólo espero que los que sufren, tengan quien les escriba y se digan después de leerme: «Justo esto me sucede a mí, y pensé que yo era el único…». Y que los otros, mientras disfrutan de bienestar, piensen que ese estado sólo es la antesala del sufrimiento y que hay alguien que estará aquí para relatarlo.(JDD 2003)

Una respuesta a “De la verdad que duele, dicen (reeditado)”

  1. Buenos días , buenas tardes o buenas noches y … por qué no ? madrugadas , eso si a todos y todas .
    Amigo Jose , tú escrito de ayer, sobre el mendigo al que el prepotente se ensaña y de qué manera, y la respuesta de hoy , aunque escrita hace 17 años , parece una consecución una de otra .
    Pues ahí va una de sinceridad por mi parte .
    Nunca le dije a nadie lo que quería escuchar el otro , trate siempre de decir aquello que pensaba , eso si , con respeto .
    Hoy comento tú escrito de ayer , de antes de ayer y de muchos días atrás .
    A simple vista, tus escritos son completamente antagónicos a todo lo que yo pudiese leer en tiempo pasado , no se la opinión de nadie más de los que te leen , pero al principio, cuando empecé a leerte saqué la conclusión siguiente :
    Eran para mi palabras rebuscadas , retorcidas, enrevesadas , prolijas y a veces royo . Todo ello para venir a decir lo que podías haber resumido con palabras más llanas y sencillas al alcance de todos , algunos tuvimos que tirar de diccionario para verle la “ colita”
    Pero con el tiempo me di cuenta que esa ,y no otra , es tu manera de escribir y de narrar lo que acontece y lo que no , inventado o no , realista o no , lo que se puede decir en dos palabras y tú lo dices en mil ….. y así podía seguir .
    Que eso duele o molesta ? Si , sin duda , pero entonces no serías tú . Alguien puede decir dónde está la belleza en la escritura ? Cual es el género adecuado ? Cual es el tema adecuado ? No , yo no sería capaz , porque si lo fuese , solo venderían libros unos pocos . El género humano es tan simple y complejo a la vez que lo que para uno puede ser un maestro para otro no llegaría ni aprendiz , o sea , PARA GUSTOS COLORES .
    Pero al final me enrollé y no dije lo que a mi “ me dicen “ tus escritos . Hay algunos que me encantan , otros que los leo y no contesto , otros que me cuesta trabajo leerlos y otros que me causan una sensación de angustia . Por mi , sigo esperando cada día tú escrito , fresco o reeditado . Un abrazo Don José.

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