El primer vuelo de la paloma

Me complace incluir este escrito de Annika, una jovencita norteamericana de 17 años invitada a pasar la Navidad con mi familia. Apunta maneras de escritora al convertir una experiencia, nada extraordinaria, volar, en un texto lleno de figuras literarias. La animo a que persista, el camino es largo, pero ya está en él.
Original y traducción

Flying

Por Annika

She flew. She looked down at the ant-sized people and flew. She zoomed through the sky and the people looked above but they thought nothing of it. To her it was the world. The icing on the cake. The prime cut of steak. 100 dollars of flight. 100 dollars of dreams. She was invincible. She flew like Zeus. With the power of the sky, she could bring down rain and thunder.

Bravo Zulu, her instructer praised. Nine letters that raises her confidence like the pitch elevates the plane. She was finally in control. Of the plane and of her life. She could and would do anything to get where she wanted.

Time ticked as she flipped, flathatted and flew. She was as free as a majestic bird. And she felt that way too. She finally soared out of the wretched net and into her unfinished nest. But she only had an hour of freedom until she had to land back on reality. But she knew that reality before this flight and after were two very different things. Flying was her heroin. And she shot up a little bit too much this time. She was now addicted to this dangerous drug. And she wouldnever break from it.

Traducción algo libre

Volar

Ella voló. Miró a la gente del tamaño de una hormiga y voló. Ella hizo un zoom a través del cielo y las gentes miraron hacia arriba, pero no pensaron en nada. Para ella era el mundo, la guinda del pastel. El primer corte de carne. 100 dólares de vuelo. 100 dólares de sueños. Ella era invencible. Ella voló como Zeus. Con el poder del cielo, ella podría hacer descender la lluvia y los truenos.

Bravo Zulu, su instructora elogió. Nueve cartas que elevan su confianza como se eleva del terreno el avión. Ella finalmente estaba al control  del avión y de su vida. Ella podría y haría cualquier cosa para llegar a donde ella quería.

El tiempo transcurrió mientras ella se volteaba, flotaba y volaba. Ella era tan libre como un pájaro majestuoso. Y ella también se sentía de esa manera. Finalmente se levantó de la miserable red y se metió en su nido sin terminar. Pero ella solo tuvo una hora de libertad hasta que tuvo que volver a la realidad. Pero ella conocía esa realidad.

Antes de este vuelo y después había dos cosas muy diferentes. Volar era su heroicidad. Y ella se elevó un poco demasiado esta vez. Ella ahora era adicta a esta peligrosa droga. Y ella  nunca podría romper  con eso.

8 respuesta a “El primer vuelo de la paloma”

  1. A la hermosa Anikka. ¿Qué mujer no es hermosa y llena de vida a los 17 ? Muchas, la mayoría, aunque no todas tienen a temprana edad esa temeridad gloriosa de surcar el cielo infinito, cargada de sueños y equipaje de temeridad.
    Pero lo maravilloso es que también te ha acompañado la poesía, esa sangre especial o adrenalina que recorre la vena de quienes hacer magia con la palabra. Anikka, amo esa valentía, amo esa habilidad de enmarcar tu primera hora, una de muchas que vendrán, en este encaje primoroso de metáforas. Si has encontrado el hilo mágico nunca lo sueltes. Habrá mas vuelos, habrá más descubrimientos. Yo tengo miedo a las alturas pero por tu entusiasmo contagioso, volaría contigo.

    1. La joven se emocionó con vuestras palabras, Juan Camilo y Catalina. Es tímida, nunca se fijaron en ella. Me pide os diga que vuestro apoyo hará que intente volar más alto. Y que gracias.

    2. Gracias a todos por vuestros comentarios. Leer la reacción de vosotros significa mucho para mí. Nunca he pensado en mí como una escritora pero sus comentarios han cambiado mi opinión. Muchas gracias.

  2. Ella voló. Miró a la gente del tamaño de una hormiga y voló.—— Hizo un zoom a través del cielo y las gentes miraron hacia arriba, pero no pensaron en nada. Para ella el mundo era la guinda del pastel. El primer corte de carne. 100 dólares de vuelo. 100 dólares de sueños. Ella era invencible. Ella voló como Zeus. Con el poder del cielo, podría hacer descender la lluvia y los truenos.

    Bravo Zulu, su instructora elogió. Nueve cartas que elevan su confianza como se eleva del terreno el avión. Ella finalmente estaba al control del avión y de su vida. Podría y haría cualquier cosa para llegar a donde quería.

    El tiempo transcurrió mientras se volteaba, flotaba y volaba. Ella era tan libre como un pájaro majestuoso. Y también se sentía de esa manera. Finalmente se levantó de la miserable red y se metió en su nido sin terminar. Pero solo tuvo una hora de libertad hasta que tuvo que volver a la realidad. Pero ella conocía esa realidad.

    Antes de este vuelo y después, había dos cosas muy diferentes. Volar era su heroicidad. Y ella se elevó un poco demasiado esta vez. Ahora era adicta a esta peligrosa droga, y nunca podría romper con eso.

    Hola Annika. Tu texto lo comentaré como lectora y como maestra en un taller literario.

  3. Como lectora, me gustó mucho tu cuento. Me encantó la trasposición que hiciste de “ella” (deduzco que eres tú) con la paloma. Tienes bellas imágenes, y excelentes metáforas. Me hiciste pensar que me gustaría haber escrito tu cuento, porque me vi en él como en un espejo. Soy libre, soy libre, gritaste.
    En mi anterior comentario te borré varias palabras que repetiste mucho, “ella”, dale una leída a lo que reescribí y corregí, y verás que suena mejor. Esta corrección esta sujeta a tu voluntad de hacer el cambio o no. ¡Adelante Annika! Sé que pronto serás una escritora.

    1. Eres, Elsa, muy generosa. Tampoco se trata de alentar grandes expectativas por un solo testimonio. Es cierto que a esa temprana edad se suele tener esa imaginación que luego definirá o no si el escritor se hace o nace. Pero es el principio. Pasar de relatar o imaginar marca la diferencia. Annika imagino ese vuelo de liberación, y lejos de relatar lo obvio en un vuelo, todo su texto lo llenó de imágenes; esa es la facultad del escritor, no del relator.
      Yo tengo otras evidencias que me pide sean estrictamente privadas. Por ellas puedo decir que ya, sin ninguna duda, Annika es una persona que nació con todos los dones del escritor nato.

  4. Volví a leer tu cuento con mis correcciones y me dí cuenta que no se borraron los “ella”, tal vez está en PDF. Pero tú ensaya a borrar las que sobran, o substituirlas por otra palabra. Un abrazo.

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