El teléfono explícito

¿Qué tienes para cenar, María?… Vaya, no eres muy original, eso ya lo hiciste la semana pasada… Estaba muy bueno, si… Bueno, pero luego me tendrás preparada una sorpresa… No, no me refiero al postre… Pues a eso que estás pensando… Claro, yo también lo pienso, ¿algo especial?… Mira, eso está bien, ya me cansaba de lo mismo… ¿Lo compraste hoy?… ¿Cómo que hace un mes, y lo has tenido guardado tanto tiempo?… La ocasión siempre es buena, sólo hay que ponerle imaginación y ganas… Y dime, ¿por qué precisamente hoy?… Ah, claro, es nuestro aniversario, qué memoria la mía… Pues yo no he pensado en nada, como no me acordaba… No te enfades, mujer, sabes que tengo muchas cosas en la cabeza; el trabajo me absorbe… No estoy justificando nada, antes de ir por casa me pasaré por una tienda… ¿Tienes algún deseo especial?… Sí, me refiero a qué te gustaría para celebrar nuestro aniversario?… ¿Cómo?, María, no te pases… Sí, es un día muy especial, pero tampoco es que celebremos el habernos conocido, eso ya lo hemos hecho alguna vez… Qué sí, que tal que hoy nos casamos, y eso la gente lo celebra… No, no me niego, pero la moderación es un valor añadido… No seas bruta, María, qué cosas se te ocurren… Para eso te tengo a ti y tú a mí… ¿Qué estás haciendo qué?… No, María, espera a que llegue… María, te digo que esperes… ¿Has cortado?… Mujeres, no hay quién os entienda.

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