Escribe, que algo queda

A veces me da por husmear en mis archivos por si me resuelve el día, el día que, como hoy, no se me ocurre nada. No es que sea una perla, pero tiene su miaja de testimonio. Uno es como un puzzle, con piezas que encajan o no encajan. Esto que transcribo aquí es una de esas piezas que encajan. Me valdría para hoy algo actualizado. Lo dejo tal cual.

Año 2007

Porque ya estuve por aquí hace algún tiempo, contado en años. Después de ser graciosamente aceptado por el-los que mandan en el grupo, me he ido a “Miembros” para ver quién andaba por aquí. Soy contrario a los seudónimos, que bien parece que los que los usan tienen baja autoestima o miedo escénico. Recuerdo a pocos, quizá porque no memorizo los nombres interpuestos; Patricia Damiano, Graciela Wencelblat…

Yo me considero un desengañado de este medio, pero no puedo vivir sin él. Ayer mismo escribía una especie de epilógo y lo ponía en mi página

www.josediez.com/heroicidadesyestupideces.htlm

(Esta página ya no existe)

mausoleo de todas mis letras. Y poco tiempo después buscaba a un grupo para recibir respiración asistida.

Elegí éste. Y no recuerdo si está fuera mi carta de presentación.

Hola, Pat, áureo icono de Internet. Nadie como tú para crear adicción, sin desfallecimiento, a este  a veces juego de emparejar palabras o buscarlas emparejadas. Cuando me llega alguno de tus trabajos, inevitablemente susurro: Esta Pat tiene más moral que el Alcoyano. Por si no conoces ese dicho español, se aplica a todo aquel que es un optimista a ultranza.

Después de saludarte con la misma o mayor efusión, paso a explicar lo anterior.

Lo cierto es que la literatura cada vez vende menos —la imagen la tiene secuestrada. Y no me refiero ya al negocio que se mueve en torno a esta actividad de los seres humanos (creo haber leído que han descubierto monos que escriben o graban signos, hasta el presente ininteligibles). Si te fijas, no hay nada en la actividad literaria que se desarrolla en Internet que alcance las visitas medias de un vídeo en youtube, y da igual que pongas gratis una novela clásica o lo que te parezca más interesante para los lectores, que las visitas siempre son exiguas. Las caderas de Shakira, por ejemplo, concitan el interés de mas de 5 millones; el interés por bajar una pieza maestra  literaria, gratis, por supuesto, no pasa (según un estudio ad hoc) de 15.000, y eso si le acompaña al autor algún escándalo amoroso, le dan el Nobel, o se suicida; flor de un día o dos. Y los grupos, a los que nos aferramos. A éste le concedo por un tiempo el beneficio de la duda, pero aventuro ya que del abultado número de miembros, sólo un 10% son activos, y de ese 10% que mantienen viva la llama, sólo son leídos por un 20% del total, en el mejor de los casos. Repito, sería para mí una gran sorpresa que me desmintieran los hechos. Por eso manifestaba mi escepticismo. No obstante, sigo sintiendo una gran alegría cuando alguien me recuerda o dice algo de lo que escribo; es la alegría del pobre, que ve bendición en cualquier regalo inesperado. Adelante, pues, tú con tu optimismo y yo con mi pesimismo, si,  por ventura, en alguna ocasión nos encontramos.

Hasta que germinan. O porque germinan. Somos eternos porque nos perpetuamos a través de una semilla. Los poemas se perpetúan porque tienen vocación de semilla. Pon un poema entre un hombre y una mujer,  y aseguras la fertilidad. Pero, ojo, al poema no le pongas condón.

José

P.S. No, no me queda escrito de alguien que manifestara su airada contrariedad por ser un iconoclasta de la poesía. Hoy sospecho que no se atrevían.

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