Historia de una joven que se autollamaba Princesa Luz, verídica

Parodiando a José de Zorrilla:

**Yo a los cielos subí

Y los infiernos bajé

y en todos los foros dejé

memoria amarga de mí

Nunca estuve enamorado

Niñas que  se enamoraron

Todas su amor terminaron

Ni siquiera por mi respetado.

Fue así. Pudo ser de otra manera: condescendiente, mentiroso, embaucador, tierno y sensible, poeta a corazón abierto y vísceras enterradas. Pero  me miré demasiado en el espejo mágico y le pregunté: espejo que hablas de mí, ¿existe alguien más maravilloso que yo en este lugar de ninfas, señoras y señores respetables, rameras y cabrones? Era algún foro en el que participaba.

Tenía 61 años declarados, el pelo peinando canas y alguna arruga incipiente que confirmaban una tercera edad en ciernes. Pero era igual. El sortilegio de la palabra era mi herramienta, mi trampa en forma de cepo en la que caían todos, desde la niña condenada a morir, hasta la santa que suspiraba por mí mientras hacía el amor a solas o en compañía de otro,  o fregaba en la cocina, desde el hombre que no reconocía sus limitaciones, hasta el muy seguro de sus méritos porque se veía en letra impresa. No los respetaba. A las niñas que me declaraban su amor, las amaba hasta dejarlas exhaustas, muertas a mis pies, sin compasión. A los demás, simplemente los consideraba acompañantes en aquella comedia de enredo, en ocasiones sainete burlesco. Nada era auténtico, digno de ser respetado.

Como mi sino parecía enamorar jovencitas que por allí se acercaban, ávidas de sensaciones, allí estaba yo, el fauno que primero las arropaba del gélido frio que allí se respiraba para los recién llegados, para terminar desnudándolas, sólo vestidas  con sus lágrimas.

Princesa Luz, 18 años, seudónimo de una joven mezcla de espiritualidad y carácter indomable. Una mezcla que atrajo mi atención depredadora. Yo despreciaba la sumisión incondicional, era hombre de batalla y amaba la resistencia de mis víctimas.

Princesa Luz se presentó en el foro con un largo escrito, alegato perfectamente homologable con una declaración de intenciones en toda regla. Me pareció inasumibles  algunos párrafos en los que nos informaba de una muerte anunciada a muy corto plazo. Lo que para los compañeros fue motivo de empatía, para mí, el escéptico José, era un burda forma de llamar la atención. Ya no merecía de mí sino ver, de verdad, su sangre derramada por mis dardos, siempre procurando que fuesen literarios y no por una manía persecutoria al débil que resultaba fácil hacerlo caer en mis redes.

P.L. ( en adelante), todavía no entiendo que unas cuantas palabras mías la hicieran sentirse atraída por aquel señuelo. Debía estar al acecho de algo en el foro que la motivara, que fuese digno de su participación.**

Símbolos:

** texto nuevo

Texto normal: mi participación en el foro

Texto en cursiva: de Princesa Luz

Texto en mayúsculas: texto de mi participación en diálogo directo con Princesa Luz

**Escribí:**

Yo lloro más que río; lloro por cualquier cosa, y presumo (estúpidamente) de  macho. Pero hay llantos que son congojas, apreturas del alma que no
desahoga con la fluidez de un río bravo.

 **P.L, como si aquellas palabras fuesen un sortilegio que la resucitara, exclamó:**

¡¡¡POR FIIIIIIIIIIIN!!!!

Valió la pena permanecer aquí leyendo la profusión de mensajes que me llegan de esta lista. Silenciosa pero atenta, a veces molesta y a menudo desconcertada por los contenidos… pero con la intuición que todos esos  aspavientos no eran más que el pudor de una gran sensibilidad, dolorosa y  lastimada, de algunos Lazarianos… ¡y no me equivocaba!

De ahora en adelante, y por el corto tiempo que podré permanecer con Uds., cuenten conmigo, con mi amistad y mi participación.

La soledad, la congoja, el llanto… fueron mis compañeros inseparables durante mucho tiempo y me permiten ahora comprender mejor ciertas cosas. «Fueron», ya no lo son… desde que entré en la red hace poco más de un año, gracias a los contactos en la red, mi vida, mi punto de vista, han cambiado
radicalmente.

Bueno, lo más simple es que me presente, y para ello les incluyo copia de la presentación que envié a otras listas donde es la regla hacerlo. Después, si
Uds. quieren, seguimos charlando.

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ME (RE)PRESENTO

Tal vez es tiempo que me presente, o represente para los que ya me conocen un poco.

Mis datos biográficos son escuetos: el 25 de diciembre pasado cumplí 18 años. Nací en Bolivia de padre boliviano y madre argentina, pero vivo en Bélgica desde hace 16 años, donde mis padres se instalaron, entre otras cosas para buscar soluciones a mis problemas de salud.

Pero antes que nada una profesión de fe: Yo amo la vida intensamente y creo que me ha dado mucho. Es cierto que no siempre pensé así. Hubo un período de mi adolescencia durante el cual me complacía en creerme muy desgraciada, pero una persona maravillosa que encontré en la red (aclaro que no era yo)  me enseñó, me mostró cuán privilegiada era yo en muchos aspectos.

Ahora sé que en la vida todos recibimos una media copa de vino. Jamás una copa llena. Pero mientras algunos la perciben como «medio vacía» y lloran y se lamentan y se afanan por llenarla sin gozar lo que sí tienen, yo ahora, como muchos otros, considero que la copa está «medio llena» y busco a compartirla y pienso saborearla hasta la última gota.

Para poner las cosas en su lugar, debo pues explicarles que simplemente tengo la suerte de beneficiar de ciertas ventajas intelectuales y materiales que han surgido gracias a mis desventajas físicas. Me explico.

Soy sordomuda no sólo de nacimiento sino, además, genéticamente. La diferencia reside en que muchos casos de sordomudez de nacimiento resultan de «agresiones» (ciertas infecciones o enfermedades contraídas por la madre
durante la gestación, por ejemplo) sufridas por un feto normalmente constituido, «agresiones» que han perturbado el desarrollo del sistema auditivo. Y la mudez no es, a menudo, sino relativa, resultante de la incapacidad de «imitar» sonidos que no se escuchan, aunque el aparato vocal
esté intacto.

En mi caso, yo carezco totalmente de nervio auditivo y de cuerdas vocales, porque mi programa genético los había totalmente eliminado por error. Como consecuencia de ello, vastas zonas de mi cerebro, reservadas normalmente al
tratamiento del sonido y a la vocalización, quedaron vírgenes y fueron luego colonizadas por otras facultades.

Es así como tengo la suerte (por lo tanto sin ningún mérito mío) de poseer un cociente intelectual algo superior a la media de mi edad, e igualmente he desarrollado automáticamente, sin pensar en ello, la técnica de la lectura ultra-rápida: puedo recorrer y asimilar la página de un libro en pocos
segundos.

Y como música, danza, cine (siempre doblado aquí en Bélgica) y TV (salvo
raras viejas películas con subtítulos) no forman parte de mis distracciones, lo esencial de mi tiempo libre lo he consagrado, con avidez y deleite, a la lectura. Y como puedo leer en varios idiomas, he leído y leo de todo, desde cuentos y novelas, hasta publicaciones de divulgación científica, pasando por los libros y revistas «osados» que mi hermano ignora yo sé dónde los
oculta.

Finalmente, padezco de una deficiencia genética evolutiva que me vuelve de más en más frágil (tengo hipercalcificación: absolutamente no elimino el calcio que se va acumulando en mis tejidos y los endurece y los va tornando quebradizos: un golpe podría arrancarme un pedazo de brazo o pierna) y mis
padres, que felizmente no carecen de medios, han creado para mí un verdadero nido algodonado para protegerme, aunque es cierto que a veces, las pocas
veces que hay sol en este frío y nublado país, y aprovechando las ausencias de mis padres, me hago escapadas al bosque vecino para, en un claro bien escondido, danzar desnuda bajo los rayos del sol. Y qué importa si así arriesgo de acortar mi vida, de todas maneras ni los más optimistas diagnósticos se atreven a afirmar que llegaré a cumplir 20 años.

¿Se dan cuenta la suerte que tengo? Me iré una bella tarde, cuando mi corazón ya no sea lo bastante elástico para segur latiendo. Me iré joven, aún bella y, espero, amada de muchísima gente. Cierto, ese es mi lado débil, me gusta ser amada… y digo bien «amada», no compadecida: detesto la compasión que me parece un insulto a lo generosa que es conmigo la vida,
compensando con creces ciertos fallos de la naturaleza.

Por último, para trascender el restringido número de personas que frecuento (compuesto principalmente de médicos, enfermeras y profesores particulares), papá me ha regalado esta ventana al mundo: internet. Paso más de 12 horas
por día ante mi pantalla. Pertenezco a decenas de grupos de discusión sobre diferentes temas y en varias lenguas. Yo misma coordino varias listas.  Frecuento además asiduamente diferentes «chats» donde tengo la ilusión de ser «como todos», capaz de seguir varias conversaciones a la vez, capaz de «oír» lo que otros se dicen entre ellos. Y, claro, como todos, estoy sujeta a una alternancia de períodos que van desde la exaltación hasta una cierta morosidad, pasando por etapas de mordacidad , de la cual ya han sido víctimas algunos componentes de esta lista.

Si les cuento todo esto es para que comprendan por qué nunca me mezclo de conversaciones a propósito de música, cantores, etc.; por qué a veces parezco ausente de esta lista, porque mi atención está centrada en otra lista, y por qué un día no muy lejano la crisálida que soy no responderá nunca más: la mariposa habrá surgido y emprendido su vuelo.

Pero entre tanto, gracias a la red, he encontrado el AMOR, así en
mayúsculas, por más que a muchos suene ridículo.  Para que se convenzan, los
invito a visitar (y firmar el álbum) de la página que me preparó mi
cyberesposo: WWW. XXXXXXXXXXXXXXXXX/princesa

Antes de terminar: mi verdadero nombre es Lucero, papá me llama Lucecita y
de ahí se me ocurrió autoproclamarme Princesa Luz.

Cariños

Lucero
(Princesa Luz)

P.S. Adjunto mi última foto, por si les interesa

**Todo un portento, P.L., aunque no midiera esa siembra de compasión que parecía esperar de nosotros. Cualquiera se hubiese sentido cohibido ante la tentación de corresponder a aquel mensaje. Yo mismo, no sé si por darle confianza y esperar mejor ocasión o porque era lo que mi corazón sintió al leerla, escribí una respuesta de la que más tarde me arrepentí.**

Ay, Lucecita! No sabes la alegría que he sentido al leerte. Sí, he dicho bien, alegría. No se puede menos que sentir inmensa alegría cuando se encuentra uno un tesoro como tú. No eres un tesoro material, eres todo lo que yo estaba buscando en el Hombre y no había encontrado. Tengo 61 años y el resumen de mi vida es infinitamente menos rico que el tuyo. ¡Para qué,
entonces, medir la vida en tiempo vivido… Ahora mismo cambiaba la mía por la tuya. No quiero que nadie de este grupo se entristezca por ti; por eso, y con urgencia, mando este mensaje. ¡Alegraos todos porque ha nacido y está
con nosotros el Hombre Supremo.
Volveré a tí, Princesa.

 

Déjame dormir contigo, Lucecita, y calienta mi alma envejecida en una vida vulgar.

 

Ya no habrá más mensajes

que hablen del odio inmenso

que sentía por la vida.

Esta noche, sólo quiero

un huequecito a tu lado,

y dormir, al fin, sin angustias

por nuevos amaneceres

sin sentido.

Buenas noches, Lucecita.

 

 

**Pero aquella declaración de amor sublimado en la cursilería no era habitual en mí, y pronto comencé a enseñar la patita del lobo emboscado.**

 

 

Querida Lucero.

A golpe de corazón sosegado te escribo esta carta. Las carta abiertas a golpe de corazón sosegado no suelen ser amorosas ni complacientes, salvo que sean falsas.

Dicho lo anterior y consecuente con ese postulado empírico, suficientemente contrastado por la experiencia, me dirijo a ti, procurando, en lo posible, olvidarme que ejerzo de escritor hasta cuando firmo un cheque.

He pensado mucho en ti esta noche pasada; he pensado en todos nosotros. En un principio acepté complacido tu regazo para acoger mi cuerpo frío de tantas tempestades. No supe por qué no me sentí cómodo; daba vueltas inquieto; buscaba posturas complacientes; mi cabeza intentaba encontrar el hueco en la almohada para sosegar tanta efervescencia o porque era un nido de serpientes. No lo conseguí. Me he levantado hecho unos zorros. ¿Qué había pasado?

Son las diez de la mañana cuando te escribo, a mano sobre unos folios que he de corregir de excesos. Antes, durante un buen tiempo, estuve leyendo de nuevo todos los mensajes: los tuyos, los míos, los de los amigos. También tu web. También tu foto.

Pues bien, a estas horas de la mañana, creo saberlo.

En dos direcciones me respondo; en dos direcciones me acerco a ti.

La primera dirección se dirige a la mujer que, tal que ayer, nos sorprendió con su mensaje-presentación. Creo que a todos nos pasó lo mismo: el corazón se nos encogió ante tu testimonio; todos nos debimos quedar en silencio respetuoso. Luego, se resolvió el espasmo y la fría mente se puso a jugar con las ideas. Sí, era un fabuloso «motivo» para cualquier escritor sin ideas propias; si estaba a falta de «tema», ahí tenía uno en el que enlodazarse de verborrea autocomplaciente. Y en efecto, eso es lo que se ha producido entorno a ti y empezando por ti: una autocomplacencia morbosa en aparecer ante todos como la mártir de la sonrisa forzada. Tu presentación, mis mensajes, y tu web, esa especie de obituario llenos de vanidades que es el llamado libro de visitas, todos más muertos que tú con ansias de resucitar, vestidos con oropeles y seguramente un diccionario en la mano

¡NO ME LLORES!

EXISTE OTRA DIRECCIÓN CON UN FINAL LLENO DE PROMESAS AUTÉNTICAS.

Si yo seguía el «juego», razoné, ibas a castrar irreversiblemente mi «posición» ante muchas de las cosas en las que mi único patrimonio es el ser rebelde. Ser rebelde, niña, es el más hermoso e irrenunciable de los atributos que el hombre puede conquistar; robándoselo a los dioses, si es preciso; a dentelladas con los hombres, si es necesario. Es mi medicina cuando mi alma enflaquece.

Tu propia cura pasa por renunciar a esta especie de orgía de vanidades, de flores que intentan ablandar y perfumar tu caminar.

Eres extraordinaria, Lucero, porque eres singular. Pero tienes que demostrártelo a ti misma cada minuto de tu existencia. ¿Y cómo? Sé rebelde. Ser rebelde no significa  odiar; ser rebelde es no aceptar las ruedas de molino que nos dan para comulgar todos los días como vivificador  alimento del espíritu. Si no quieres pasar por el tonto útil de los depredadores del pensamiento, comienza por despreciar esa falsa atmósfera que te rodea; toca tus propias campanas ya que no has de escuchar las que tocan por ti. Sal al espacio libre de contaminación. Proyéctate al universo que tienes dentro de ti, que la Tierra es pequeña y miserable. Y una vez allí, utiliza todos tus extraordinarios recursos para mostrarte. Háblanos de tu rebeldía. Escribe, no te distraigas mirando por esta ventana a un mundo de fingimientos. Déjanos algo que sea imperecedero para que el Hombre que te sobreviva encuentre en ti algo más de luz en su oscuro caminar.

A partir de ahora, y si no reaccionas, te podría hacer mucho daño, mi pequeña lucecita palpitante. Te quiero viva; nadie, aún, debe atreverse a escribir tu elegía.

Por lo que a mí respecta, ni siquiera por ti dejaría de intentar ser auténtico.

**Y se estableció un turno de palabra con los demás miembros del foro. Unos se oponían a ver en P.L. como algo puramente literario, otros se volcaron en su defensa, y yo, rara excepción, mantuve mi criterio de que aquello era un pura farsa, muy bien montada y orquestada.

Transcribo lo que yo decía en aquellos mensajes, públicos y privados,  y obvio lo que decían los demás por estar implícito en mis referencias.

P.L. estuvo ausente del foro largo tiempo, luego apareció de nuevo. No transcribo los mensajes personales que durante ese tiempo nos cruzamos P.L. y yo. Reproches de P.L. por mi conducta pública, y mucho amor fraternal que no se cansaba de declararme, como si en ello intentara la salvación de mi alma. No podía darme por aludido ante los compañeros del foro de aquel intercambio epistolar, y seguí en el foro negando el pan y la sal a aquel icono que había creado la discordia entre nosotros. Tampoco P.L. dio su brazo a torcer, ni en público ni en privado. Pero para mí eran dos formas diferentes de entenderlo.**

 

Pues sí, querida (me refería a otra forera). No me consta, todavía, que la cosa llegue a tanto, aunque no lo descarto. Pero, mira, aunque fuese verdad, a mí me jode hacer literatura con los sentimientos propios cuando son necrófilos; vervi gratia, F. y su niña muerta al nacer.

Tengo en cuenta que es casi una niña, superprotegida, y que sólo sabe de los sentimientos que provoca su «caso», perfectamente dirigido a una audiencia que le cuesta poco ser complaciente
por un momento y luego, a otra cosa, mariposa. Pero ella vive de eso como una niña mimada. Si responde a mi carta, podremos saber muchas cosas. Ella, si es todo lo que traslucen sus escritos, desde luego es una superdotada. En función a esto, lo mismo que me pasó con H,, la chiquilla podría utilizar mejor sus dotes, y si de verdad quiere ser admirada, que lo trabaje, como todo hijo de vecino. Al fin y al cabo, todos estamos en lista de espera; si yo supiera que voy a morir a fecha fija, desde luego que aprovecharía mejor la vida que me quedara; en eso tiene ventaja sobre nosotros. Mi carta, que pudiese dar al traste con todo ese mundo que la mantiene artificialmente risueña, debe producir la catarsis positiva en esa chica, y si no, pues que dios la bendiga.
Creo que L., a su manera, se está tomando este asunto con cierta
prevención. No estaría de más que este comentario le llegara a L. en privado. Si lo consideras útil, mándaselo tú, que no vea que pretendo influir en su libre pensamiento sin habérmelo pedido.

Ya que estás en festivo  y en irrenunciable cachondo, te haré una confesión inter nos: Chisss… estoy pretendiendo llevar a lucero a mi infierno; energía joven para calentar mis casi extinguidas calderas. Tú, como diablo, es que no te centras, tío. Déjate de andarte por las ramas y considera la cosa como si fuéramos una manada de perros asilvestrados acosando a la presa.

F. está emboscado. Aparecerá con su Yo a cuestas, disfrazado de arlequín con cascabeles de un sonajero que no pudo usar (esto lo digo con todo mi respeto). E.está meditando si yo soy yo o un impostor de urgencia. Jorge que sin chistes se encuentra perdido, ha preferido descansar de tantas emociones. Y los demás, pues  a sus cosas, que yo no sé qué cosas. En fin, que esto de la vida se parece a una tómbola, ton, ton tómbola. Lo que pasa con las descarriadas, L,, es que vienen en motocicleta, y no hay quién las pille; nos ven y prefieren seguir descarriadas, eso sí, sin bajarse de la moto.

 

Tardabas tanto… que llegué a pensar: «A Lucero le han aconsejado que se aparte de las malas compañías». Tú, tan protegida, tan mimada por la fortuna… de tus papás, con un cyberesposo que lee a Platón, con 150 (mal contados) corifeos en tu libro de visitas, con la suerte de que al menos vas a vivir mañana… cómo ibas a permitir semejante desfachatez… Darte consejos a ti, niña de 18 años, un abuelete reprimido de 61… Y para qué las personas con tantos superiores dones tienen una cualidad común que es la soberbia… Por de pronto, una palabra demoledora, para quien ha osado cuestionar tu gran especialidad, cardióloga: «Pobre yoe». El corazón es tu víscera preferida… la de los demás. Con ella juegas a trasplantes y hurgar en sus ventrículos y aurículas inyectando pentotal rebajado con agua de rosas…

No es de esa rebeldía de la que yo hablaba. Pero ya que así lo quieres, te anuncio que para mí se ha levantado la veda. ¿Sabes? Eso de cazar conejos como furtivo no es lo mío; a mí me gusta, como a los príncipes, que me los pongan a huevo; es decir, atados por una pata asomando detrás de una mata. Pero hasta los príncipes tienen un mínimo de orgullo: dejan que, con los ojos vendados, les den vueltas los escuderos para desorientarlos. Bien. Ya me han dado esas vueltas, estoy algo desorientado, pero algo se mueve detrás de la mata… ¿Será el conejo atado por una pata? Me preparo, apunto y…!fuego!. El fiel escudero corre… desde la mata me muestra el conejo herido. Yo, insensible, le digo: retírate, que lo voy a rematar.

Pero primero voy a desayunar; son las 8 AM del día 17 de Octubre del 2000.

Cuando tardas en escribir, habiendo una movida tal, es que te lo estás pensando. No vale cualquier cosa y tampoco la callada por respuesta.

Voila, el F. atiborrado de sedantes para el picor del culo. Bien sentado, ejerciendo de «el mejor», nos manda su  preciosista soliloquio en plan átame esa mosca por el rabo, con puntos y comas donde corresponde. Se podría editar tal cual, con pequeña fe de erratas al final.

Pero, F. querido, no te confundas. Luz no sé ha sacado nada de la manga; es un cyberconejo el que la ha sacado de su chistera , como Bugs Bony haciendo de mago. Ahora lo que tenemos que hacer es que no se la folle el cyberconejo ese. ¿Me ayudas?

Razón tenía; mira que es gracioso mi conejito… Lo único que me disgusta de él son las metáforas del corazón. Bueno, eso se puede corregir: cada vez que suelte una metáfora, le tiraré de la cola. ¿No es una suerte tener este conejito? Tendré que tener cuidado; por ahí debe tener un cyberconejo que
además de darle ternura le lee a Platón. A los conejitos les encanta Platón.
¿Le habrá leído eso que dijo: «Cuando el amor te hiere, cualquiera se hace poeta, aunque antes nunca hubiese sido favorecido por las musas? No, eso no
se lo ha leído. Él no quiere un conejito poeta; él sólo quiere una musa. Yo sí quiero un conejito poeta, por eso… Tampoco le ha debido leer eso de:
«La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho habla poco de amor». Ese cyberconejo no la quiere, le proclama indecentemente su amor urbi et orbi a través del cyberespacio. Yo no.
F. y L. (aprecia que te he puesto delante, F.) me esperan. Descansa,
conejito

Ya he desayunado. Muy frugal: dos tostadas con mantequilla y café. Comer mucho obnubila la mente, las neuronas se sobrecargan de energía sobrante; comer frugalmente te permite un razonamiento lógico, esa forma de entender que las cosas son como son.

De vuelta, releo el mensaje que acabo de mandar a Lucero. ¡Esta niña me sacó de quicio! ¡Pero si tiene razón, soy un viejo príncipe lleno de rabia por no haber sido coronado rey! ¡Y por qué lo tiene que pagar el pobre conejito! (Quita «pobre», si no te gusta). Este conejito me puede dar mil satisfacciones, ¿por qué rematarlo? ¡Qué bruto soy, lo he dejado mal herido! Me produce inmensa lástima el ver cómo se retuerce de dolor! ¿Puede un príncipe ser un sentimental? Quizá por eso no he llegado a rey…

¡Que curen a ese conejito y me lo lleven a mis aposentos!, grito a mi escudero.

Ahora ya me siento bien; un rasgo de ternura no tiene por qué convertirme en un príncipe débil. No llegaré a ser rey de los hombres, pero tampoco está mal que me nombren príncipe de los conejitos.

Tampoco hay por qué trascendentalizar las cosas, Jorge. Todos los que aquí nos asomamos somos unos farsantes, ¿lo sabías?

¿Pero a qué viene tanto rasgarse las vestiduras? Nosotros ya estábamos en un teatro actuando. Pero si tuve que gastarme todo un frasco de colirio para parecer que lloraba…  A ver si ahora, entre bastidores, vamos a pelearnos por el papel que cada uno hemos representado en esta historia… Princesa
Luz existe y su papel en esta comedia es otro de aquellos personajes pirandelianos en busca de autor. Aceptar a Lucero, aunque su papel sea mediocre. Yo, si ella me lo permite, voy a seguir queriéndola y
«jodiéndola»; ese es su papel y mi papel, y a decir verdad, como conejito me produce más satisfacción que las gallinas de mi infancia.

P.S. Lo único que me preocupa es que el cyberconejo me proponga un menage a trois. ¿Habeis entrado en esa WEB que nos ofreció?
Bien estás en lo que dices. Siempre fuiste lineal en ese criterio. Yo, confieso, lo he intentado y las más de las veces lo he conseguido; pero, amigo, como en la vida misma, la realidad a veces se confunde con la ficción, y es entonces cuando nos convertimos en marionetas. Lo importante es que este grupito trasciende la comedia y ya somos como agua pa chocolate.

Y sin embargo… esta estampida que hemos organizado en torno a Lucecita me parece impropia de nosotros.

Supongamos que el tal Enoch (el cybermarido de Princesa Luz) es una especie de ET que llega a la Tierra e intenta conocer los sentimientos de los terrígenas. Con la mejor intención, por supuesto. Y el bicho se inventa; no, quizá sea mejor decir utiliza uno de los métodos de investigación sociológica de su lugar de origen: éste, por ejemplo. La «cosa» comienza a recibir resultados satisfactorios; recorre todas las listas de Internet y de todas obtiene valiosos datos del comportamiento solidario de los hombres. Todos son la hostia de solidarios. En eso que llega a nuestra lista como ya habéis comprobado: que si una poesía de no sé quién, que si un florilegio para no sé cuál. Todos nos preguntamos quién es Princesa Luz. Ella calla, tiene tiempo, espera la ocasión. A José le da por llorar. ¡Fantajauich!, exclama el ETarrícola. Y va y nos manda lo que todos conocéis. A nosotros se nos encogen las carnes y yo soy el primero en «cambiar» de chip, como quería E.  para su descarriado José. Luego y seguido ya sabéis lo que pasó. Pues bien, esto que pasó a continuación es lo impropio de nosotros. Por que, a ver, ¿qué necesidad tenemos nosotros de distinguirnos del resto de los humanos en eso de ser solidarios? ¿En qué especie, subespecie o  engendros nos clasificará el ETanoico cuando concluya su estudio? Puede que en la más baja de los homínidos: personas de ínfima sensibilidad, seguro. Y nosotros no somos así, ¿verdad? Pues si no somos así, ya estáis pidiendo todos y yo el primero perdón a Princesa Luz, diciéndole:  «hay que ver lo tuyo, niña, qué mala salud de hierro, con lo bonita que eres y morir tan joven, lo inteligente, lo ejemplar, lo… que se os ocurra bonito» Y luego eso de tienes toda nuestra solidaridad y admiración, dinos dónde será el entierro y qué flores te gustan». Enoch, que así se llama el ETarréqueo, pensará que somos una especie curiosa que va de menos a más en eso de los sentimientos, nos pondrá en primer lugar en su escala de valores y pa cuando vengan a colonizarnos, nos harán a todos policías de los buenos sentimientos. ¿No os parece bonito? Pues en marcha todos juntos y yo el primero por la senda de la solidaridad progresiva.

 

8 AM DEL DÍA 18 DE 2000.

HE VUELTO A PENSAR EN TI, PRINCESA. LA NOCHE HA SIDO LARGA COMO SON LAS NOCHES DE NEGRA VIGILIA.

Y SIN EMBARGO, TE NECESITO, PRINCESA. ES UN EGOÍSMO IMPERDONABLE NECESITAR QUE SEAS UNA REALIDAD. UN EGOÍSMO ATROZ POR MI PARTE DESEAR QUE SEA VERDAD TODO LO QUE HAS CONTADO; ES COMO DESEAR QUE TE INMOLES POR MÍ; ES COMO SI DE REPENTE EL DESCREÍDO JOSÉ LE PIDIERA A UN DIOS MIL VECES NEGADO, MIL VECES ODIADO, QUE ME MANDE UN ÁNGEL EMISARIO DE LUZ PARA QUE ILUMINE MI OSCURIDAD Y LUEGO, ESE MISMO DIOS, LO DESTRUYA COMO UN ARTÍCULO DE USO Y DESPRECIO. AUN ASÍ, QUISIERA QUE FUESES REAL, AUNQUE LUEGO ME CONDENE POR HABER SIDO TAN EGOISTA. A UN ÁNGEL NO DEBERÍA AFECTARLE LAS MISERIAS DE LOS HOMBRES; SU MISIÓN ES LAMERLAS. QUISIERA, PRINCESA, SENTIR TUS LABIOS CALDEAR MIS HERIDAS DURANTE EL TIEMPO QUE TE HA SIDO DADO. ESPERO UNA SEÑAL.

 

UN ÁNGEL, SAN GABRIEL, ANUNCIÓ A MARÍA QUE IBA A SER MADRE DE DIOS (MÁS O MENOS). MARÍA NO TUVO OPCIÓN A NEGARSE Y TUVO QUE PASAR POR SER VIRGEN HASTA
QUE OTROS ÁNGELES LA LLEVARON AL CIELO. SAN JOSÉ BENDITO TUVO QUE PASAR POR ESA AFRENTA DE DIOS. ESTE PASAJE DEL N.T. ME HACE SUPONER QUE NO ERES UN ÁNGEL, PRINCESA. ME DICES: «SI QUIERES REFUGIARTE EN MÍ…» ESTO SIGNIFICA
QUE ME DEJAS LIBRE DE ELEGIR QUE ME CONDENE O QUE ME SALVE. PERO ME LO DICES A MÍ SOLO. MIRA, PRINCESA: AUNQUE MI CASO SEA CRÍTICO, NO PUEDO ACEPTAR
SALVARME SOLO; DETRÁS TENGO UNOS AMIGOS ENTRAÑABLES A LOS QUE OFENDERÍA EL QUE ME APROVECHE DE LA OPORTUNIDAD QUE ME BRINDAS; QUE LLEGUE A CONOCER A LA
VERDADERA LUCERO, LA QUE YA NUNCA MÁS SERÁ PARA MÍ LA PRINCESA LUZ, LA QUE NO ES UN ÁNGEL BUENO O MALO, SINO UN SER HUMANO MÁS A LA QUE HAY QUE DAR UNA
SEGUNDA OPORTUNIDAD. A MI ME HAN DADO MUCHAS EN LA VIDA Y NO LAS HE APROVECHADO. A MIS 61 AÑOS, VEO ESO COMO UN DESPILFARRO. PERO YA TE DIGO,
PRINCESA: LA LEALTAD CON MIS AMIGOS ME IMPIDE ACEPTAR TU OFERTA; SI ELLOS ESTÁN CONDENADOS A NO CONOCERTE Y… A NO QUERERTE, YO ME CONDENARÉ CON ELLOS; ESTO YA NO ES UN DESPILFARRO; ESTO LO LLAMAN AMISTAD SINCERA. Y COMO YA NO ERES UN ÁNGEL, SINO UNA PERSONA, SIN PREGUNTARLO PERO CONOCIÉNDOLOS, TE
DAMOS OTRA OPORTUNIDAD. PUEDO ASEGURARTE, DESDE MI EXPERIENCIA, QUE SI LA
DESPRECIAS, ESO SÍ QUE SERÁ UN DESPILFARRO PARA TI.

Mientras todos, afortunadamente, parecemos estar reflexionando, en un pequeño descanso que me he dado, os voy a contar un cuento escrito sobre la marcha; una parábola pudiera ser.

Era un hombre muy rico, muy rico, pero sólo en dinero. La gente pobre le pedía por caridad que repartiera su riqueza entre los hambrientos. El hombre rico, que sólo era rico en dinero, era también muy avaro. Y dirigiéndose a la multitud hambrienta que le pedía que repartiera su riqueza, les dijo: «¿Queréis que reparta con vosotros mi riqueza?» «Sí, sí», gritaba la gente. «De acuerdo, pero con ella reparto también mi avaricia. ¿Queréis parte de mi riqueza y de mi avaricia?» «¡Sí, sí!», gritaban aquellos desgraciados con más fuerza. Y así lo hizo, más que nada para joderlos. Todos tomaron su parte de riqueza y de avaricia, peleándose entre ellos de forma sangrienta. El resultado fue que todos murieron por las lesiones que se causaron entre ellos. El hombre rico recogió la riqueza repartida, y como ya no había nada que temer de los hambrientos, la avaricia la dejó en el campo de batalla. A partir de entonces, fue inmensamente rico en dinero y soledad.**

Entre lineas para no perderme, y disculpad las mayúsculas.

¿Darme Uds. A MI una segunda oportunidad?

SÍ, PRINCESA; DÉJAME EXPLICARME

¿O sea que yo soy la CULPABLE de haber dicho la estricta verdad sobre mí misma, verdad insoportable para los lazarianos, y se me da una SEGUNDA OPORTUNIDAD…?  

TE DAMOS UNA OPORTUNIDAD PARA QUE NOS REDIMAS CON TU VERDAD. PORQUE TU VERDAD, LA QUE CONOCEMOS, NO PUEDE ESTAR TAN IMPREGNADA DE TANTA VULGARIDAD COMO LA ADORNAS. ¿TE IMAGINAS A UN SANTO MÁTIR HABLANDO COMO TÚ LO HACES? ERES INTELIGENTE Y NO NECESITO EXTENDERME EN EXPLICACIONES.
¿Segunda oportunidad de qué?  ¿De mentir y disfrazarme como Uds. para adecuarme a sus fantasmas? NO GRACIAS.
CIERTO QUE COMO YA HE DICHO SOMOS UNOS FARSANTES. FARSANTES EN EL SENTIDO DE COMEDIANTES. PERO ES QUE LOS HUMANOS DESDE QUE NACEN NO TENEMOS OTRA OPCIÓN. PUEDE QUE YO SEA UN CASO RARO DE ESCÉPTICO, UN ENFERMO EN ESCEPTICISMO. PERO PRECISAMENTE POR ESTO, CREO HABER DESARROLLADO UNA CAPACIDAD DE INTUICIÓN GRANDE; NECESITABA APOYAR MI ESCEPTICISMO. Y JAMÁS, TE DIGO JAMÁS, ME HE ENCONTRADO A NADIE QUE DE ALGÚN MODO NO «ACTÚE». CLARO, ES MUY FÁCIL PARA ALGUIEN PROCLAMAR INDIGNADO QUE ÉL NO, PERO HASTA ESTA FORMA DE INDIGNACIÓN ES NO SALIRSE DEL TEATRO QUE REPRESENTA. Y SI TODOS, TODOS, SOMOS UNOS COMEDIANTES, ¡POR QUÉ NO ACEPTARLO CON NATURALIDAD? LA ÚNICA FORMA POSIBLE PARA EL HOMBRE DE NO SER COMEDIANTE ES VIVIR ABSOLUTAMENTE SOLO CON SU YO; CUANDO DOS HOMBRES SE ENCUENTRAN, COMIENZA LA COMEDIA. ES NUESTRO DESTINO, PRINCESA

Si me hubieras dicho: «Danos a todos, y no sólo a mí, una segunda oportunidad de conocerte y aceptarte como eres…», eso lo habría comprendido y accedido sin ningún rencor ni soberbia ni reproche. Pero quedar en la lista como la pobrecita que busca a hacerse perdonar… ¿qué? Una vez más ¿haber dicho la estricta verdad sobre sí misma?

REPITO, NO SE TRATA DE CUESTIONAR TU VERDAD. TU VERDAD ESTÁ AL OTRO LADO DE LAS MÁSCARAS. TÚ HAS PRESENTADO TU VERDAD CON DEMASIADA SOBERBIA, CON DEMASIADA VANIDAD, CON DEMASIADO OPORTUNISMO, CON DEMASIADA IRA; ESTAS EXPRESIONES NO SON OTRA COSA QUE LA MÁSCARAS DE UN TEATRO GRIEGO ACTUALIZADO.

Discúlpame, pero yo no mentiría ni para salvar a mi padre.  Me ha costado mucho tiempo y penas y lágrimas (y hasta un intento de suicidio hace 2 años) el aceptarme y asumirme como soy y desnudarme moralmente como soy… Y los pocos meses que me quedan de vida quiero vivirlos en la dignidad de ser yo misma y de sembrar el amor DESDE mi verdad, no siendo el juguete que se acomoda a los deseos y fantasmas de los otros.

LA DIGNIDAD DE UNA VIDA SÓLO SE ALCANZA CON UNA MUERTE DIGNA. NADIE QUIERE QUE SEAS TAN SINCERA REPRESENTANDO TU PAPEL EN LA VIDA. YO NO SOY EL AUTOR QUE BUSCAS PARA  COMPLACERME CON TU REPRESENTACIÓN; YO  SOY EL PÚBLICO Y EL COMEDIANTEQUE QUIERE QUE ESA REPRESENTACIÓN SEA VEROSÍMIL. YO, Y LOS DEMÁS, SÓLO PRETENDEMOS QUE NO DESENTONES CON ESTRIDECIAS DE NUIESTRAS ACTUACIONES RESPECTIVAS, PORQUE CABE LA POSIBILIDAD DE QUE HAGAMOS EL RÍDICULO TODOS EN EL GRAN TEATRO DE LA VIDA. NO HAY PEOR ACTOR QUE AQUEL QUE CUANDO ACABA DE  ACTUAR Y HACE MUTIS POR EL FORO, SE QUEDA ESCUCHANDO A VER CÓMO LE APLAUDEN.

Lo siento, pero no puedo aceptar vuestra «segunda oportunidad» que me suena como una bofetada más.

CUANDO DICES «LO SIENTO», LO QUE NOS ESTÁS DICIENDO ES QUE TÚ QUIERES REPRESENTAR TU PAPEL AL MARGEN DEL GUIÓN. SI EN NUESTRA COMEDIA EL GUIÓN DICE  QUE DEBES RECIBIR ALGUNA BOFETADA, ES PORQUE AHORA TE HA TOCADO EL PAPEL DE VILLANO. SON BOFETADAS SIMULADAS. PERO, POR EL MOMENTO, NO SON BOFETADAS NI TÚ ERES EL VILLANO EN ESTA COMEDIA; TE DAMOS CODAZOS REALES PARA QUE TE AJUSTES AL GUIÓN O ABANDONES EL TEATRO; NO PODEMOS PERMITIRNOS HACER EL RIDÍCULO. EN ESTE TEATRO; TODOS SOMOS ACTORES Y PÚBLICO A LA VEZ QUE Y PORQUE NO TENEMOS OTRA COSA. COMO DIJE EN UNA OCASIÓN, NUESTRA AUTÉNTICA VERDAD ES QUE TODOS ESTAMOS A LA BÚSQUEDA DE UN AUTOR.

Yo no tendré la soberbia de decir que el no «pedirme» los lazarianos una segunda oportunidad sea un despilfarro para ellos… Las cosas son simplemente así: yo siembro amor a todos los vientos y si algunos granos caen sobre un terreno estéril… ¡que puedo hacer! Como bien dices, no soy ni Dios ni ángel.

YA LO ADEVERTÍ: NO ERES DIOS NI ANGEL; ERES UN SER HUMANO. REPRESENTA EL PAPEL QUE QUIERAS, PERO TE ARRIESGAS A QUE TE ECHEN DE MUCHOS ESCENARIOS, AUNQUE BIEN PUDIERAN ACOGERTE EN UN CIRCO.

TE DIGO TODO ESTO DESDE MI ESCEPTICÍSMO. QUE ME REDIMAS, QUE NOS REDIMAS DE ÉL, SÓLO LO CONSEGUIRAS SI TE AJUSTAS AL GUIÓN DE ESTA HUMLDE COMEDIA. Y SERÍA PARA TÍ UN DESPILFARRO, PORQUE ESTE HUMILDE ESCENARIO LO ELEGISTE TÚ. TE DIMOS UNA OPORTUNIDAD, PERO ENTRASTE EN ÉL COMO UN ELEFANTE EN UNA CACHARRERÍA.. NO SOMOS TAN MALOS SI TE OFRECEMOS LA OPORTUNIDAD DE QUE SÓLO SEAS UNO MÁS ENTRE NOSOTROS, SIN ESTRIDENCIAS. EL QUE TU PAPEL SEA CORTO, NO SIGNIFICA NECESARIAMENTE QUE TE TENGAS QUE ESFORZAR EN HACERTE NOTAR.

TODOS ESTAMOS DESEOSOS DE QUE ACEPTES ESTA SEGUNDA OPORTUNIDAD: SI LO HACES, TE GARANTIZO QUE DISFRUTARÁS DE LA COMEDIA. NOSOTROS SÍ SOMOS CONSCIENTES DE QUE NO TENEMOS OTRA COSA MEJOR.

José
Princesa Luz
(Lucero Infantino Landivar)

El que pone una trampa debe cuidar de no caer en su propia trampa. Mejor no ponerla.

¿Que si es mío?  Me haces reventar de vanidad.

L., tienes razón, lo cuenta todo, incluso lo que no cuenta.

También dijo: «El que teme padecer padece ya lo que teme».  Él mismo lo redondea diciendo: «El valor, como las demás virtudes, tiene sus límites».
Muchos hombres han hablado del hombre, no en tono elogioso, precisamente. Te doy algunas citas.

«Los hombres aparecen más que en nada en su odiosa pretensión de ser diferentes cada uno de los otros». J. Barbuse
«El hombre es un dios caído que se acuerda de los cielos» A. de Lamartine
» El mundo es un estercolero y cada hombre es un gallo encaramado en él, que
canta: ¡quiquiriquí!  Saint-Pierre
«Ningún hombre es realmente digno de envidia». A. Schopenhauer.
«Es propio de la naturaleza humana abusar de todo, incluso de la virtud» T.
Gautier.
Otros, sin embargo, dijeron cosas buenas, pero yo no los creo.

Entre líneas para no perderme y disculpad las mayúsculas

Acabámesla mi pobre amigo.
Yo no juego ni represento ningún papel.
Yo soy exactamente la que digo, con todos los lados de luz y de sombra que tiene todo ser humano.

NUNCA MOSTRASTE NINGUNA SOMBRA; PRINCESA LUZ FUE TU PRIMERA VANIDAD.

¿Piensas por ventura que si yo fuera «una creación literaria» de alguien, no habría cuidado hasta el último detalle?

 

TAMPOCO HUEBIERAS CREADO UNA OBRA MAESTRA.

Yo soy como soy con todas mis contradicciones y, sobre todo, respecto a Uds.
comediantes, con la enorme desventaja de no tener ninguna experiencia de la vida social. No sé, nunca he tenido la ocasion de vivir, esa forma de decir una cosa y significar otra, esos disimulos, palabras a doble sentido, etc.

POR ESO NO TE QUEJES; EL MUNDO ES ASÍ Y NO TIENES DERECHO A VIVIR EN ESTE
MUNDO; BUSCA OTRO.

Lee de nuevo mi presentación y entenderás: hasta mi entrada en la red no había tenido contacto con mas de 30 personas en todo y por todo, y siempre a nivel «profesional» (es decir, yo «objeto» casi pasivo) de doctores, enfermeras y profesores particulares, aparte mis padres y mi hermano.
Es así como NO SE jugar un papel social, ni me interesa.

NO HAS SIDO UNA CREACIÓN LITERARIA, DE ACUERDO; HAS SIDO UN EXPERIMENTO.

NADA SOBREVIVE, PEQUEÑA, Y DEBERÁIS SABERLO. JESUS DICEN QUE MURIÓ POR
NOSOTROS, Y YA VES, LO HEMOS CONVERTIDO EN UN NEGOCIO.

Y si siempre entro «pisando fuerte», es, probablemente, para descartar desde
el principio toda veleidad de compasión hacia mí, sentimiento que detesto más que nada en el mundo.

PERO TAMBIEN CONTAR LAS PENAS DE UNO ES DE MISERABLES.

Mis respuestas a los diferentes puntos las enviaré todas de un solo golpe, porque están ligadas entre ellas y de inmediato me borraré de la lista. No me interesa entablar ningún diálogo sobre quién soy yo, ni cuán bien o no juego «vuestra» comedia.

NADIE TE RETIENE. Y NO TE BORRARÁS DE LA LISTA; ESTA LISTA SIEMPRE TE RECORDARÁ Y TÚ YA NO PODRÁS OLVIDARTE DE ELLA.

Esas respuestas las estoy puliendo porque, eso sí, no quiero ser objeto de discordia entre Uds.: continúen como antes a frotarse mutuamente el lomo ya que así son felices, o menos infelices. No pienso, no quiero, darles mala «consciencia», al contrario. Pero sí proclamar lo que soy de verdad nuevamente… y si no lo entienden, allá Uds.

DIGISTE: «¿HACERME DAÑO TÚ? ¡NUNCA, JAMÁS» PUES TE LO HE HECHO, Y LO SIENTO
(PRIMERA VEZ QUE USO ESTA PALABRA) Y SÍ, SOMOS FELICES PORQUE JUGAMOS  A SER FELICES; A VECES HASTA NOS LO CREEMOS.

Me ocurre de ocupar horas y días para confortar una sola persona, porque mi acción no es función del número de los que me oyen. Pero tampoco estoy
dispuesta a pasar horas y días para hacer de monita sabia ante quienes, de todas maneras, hacen una comedia hasta de su sufrimiento y del sufrimiento de los otros.

MIENTRAS NOS REIMOS NO LLORAMOS. SOMOS ASÍ DE ESTÚPIDOS.

Mis brazos estarán siempre abiertos para cada uno de los lazarianos que lo desee, pero individualmente, no con el exhibicionismo que parecen afectar.
En realidad, es la primera vez que cometo la torpeza de dirigirme a una persona (en este caso tú primero y L. luego) en un foro público. Hasta ahora siempre lo había hecho en privado, como después contigo.

CONMIGO NO HA HABIDO NADA EN PRIVADO
Ah,  mi disculpa… que puesto que algunos manifestaron publicamente sus penas
individuales y tratándose de un grupo minúsculo, yo podía hacerlo así. Me equivoqué y es la única cosa sobre la que pediré perdon a la lista.

SI PIENSAS QUE ESTAMOS ESPERANDO TU ARREPENTIMENTO ESTÁS EQUIVOCADA;
CUÉNTANOS UN CHISTE DE MÉDICOS Y ENFERMERAS Y SERÁ SUFICIENTE. OLVIDA ESE
PULIDO MENSAJE RESPUESTA Y CONTINÚA CON NOSOTROS.

Hasta cuando tu quieras.

NO QUERRÉ, PRINCESA. EN PRIVADO COBRO HONORARIOS QUE TU PAPA NO PODRÍA
PAGARME. José
Princesa LUZ, corrige.

SI, PRINCESA LUZ, SOY UN IMPOSTOR, Y, ADEMÁS, MUCHO MÁS IMPOSTOR QUE EL QUE
DESCRIBE TU ALEJANDRO DOLINA. VEO QUE ESTÁS BIEN DOCUMENTADA. PERO, ¿TENGO QUE DEMOSTRARTE QUE CAISTE EN MIS RIDÍCULAS TRAMPAS?
LOS JÓVENES NO SABÉIS MENTIR A LOS VIEJOS, Y SI TUVIERAS QUE APRENDER, YO YA SOY DEMASIADO VIEJO PARA ENSEÑARTE. PERO TÚ NO LO NECESITAS, YA QUE «NO
MENTIRÍAS NI POR SALVAR A TU PADRE» (SIC).

TE DIRIGES A L. ¿ME PERMITES INTERVENIR? TU PARODI SE DEJÓ INFLUIR POR EL
UTÓPICO JUNG. TENGO LA INMODESTA OPINIÓN PERSONAL DE QUE LOS ANIMALES INFERIORES AL HOMBRE TAMBIÉN «DISPONEN» DE ESOS ARQUETIPOS QUE ÉL SÓLO
ATRIBUYE AL HOMBRE. SI HUBIESE ESPERADO A QUE LA CIENCIA DESCUBRA LOS SECRETOS DE LA MATERIA ANIMADA… EN MIL AÑOS TENDREMOS LA RESPUESTA,
MIENTRAS TANTO, TODOS DEBERÍAMOS DECLARANOS INMODESTOS EN NUESTRAS
OPINIONES. ¿QUÉ OPINA TU PROFE DE FILOSOFÍA PARTICULAR?

No sé si Princesa Luz con sus dos últimos mensajes nos está pidiendo una segunda oportunidad. Si es así, debemos dársela. Nosotros no debemos protegernos entre algodones para evitar los efectos perniciosos de la polémica. Si ella introduce la polémica entre nosotros, a nosotros no nos queda otro remedio que aceptar el reto, de lo contrario seríamos lo que Alejandro hizo en su mundo: impedir las discrepancias; No seríamos Alejandro, claro está, pero sí sus ungidos discípulos.

Y si Princesa Luz decidiera despedirse, yo no tengo inconveniente en reconocer que, de alguna forma, nos iluminó a todos.

José

5AM, hora fatal para un hombre como yo.

Entre tú y yo, E., y me alegro de tu ocurrencia de hacer de todo esto un cuento, a mí la historia de la Princesa me la ha traído floja. Como tú, y al  margen de parecerme una polemista interesante para fustigar mis elucubraciones literarias o del pensamiento, también la voy a aprovechar
para un capítulo de esa obra que antaño os anuncié y que versaría sobre Los Lázaros. Ya sabes que soy persona de afectos escasos y muy restringidos, y que no me causa ninguna emoción las peripecias humanas. Así que, en lo que
respecta a mí, tómatelo con calma y léeme entre líneas todo lo que no sea dirigirme a ti en privado.
Un besazo restringido.

Al margen de todo lo que ha aparecido en este foro y mi fuente privada en torno a Princesa Luz, que, efectivamente, induce a pensar en algún tipo de manipulación, se hace necesario tomar posición, aun reconociendo que en esa posición personal, mía, cometa la torpeza de caer en una subjetividad que no se compadezca con la realidad.

Princesa Luz es para mí, y desde mi óptica deformada de fabulador, un personaje literario. Un personaje literario no tiene necesariamente que ser un personaje producto de la imaginación; bien puede ser un personaje de carne y hueso que bien per se o manipulado, se nos presenta como un personaje singular. La forma de presentarse es variada: puede ser un héroe, un villano, una persona en el trance de concitar sentimientos elevados, una persona singular que rompe con la monotonía del hombre gris, etc.

Aceptando eso, Princesa Luz, parece que todas las evidencia la configuran como un personaje de carne y hueso. Sus arrebatos de amor sublimado junto a los de ira, vanidad, orgullo, conmiseración por los demás (sobrecito yoe) etc. me indican que el personaje padece de todas las características que «adornan» a un ser humano real.

La peripecia, real o magnificada, de su estado físico y de su esperanza o desesperanza de vida son el catalizador que hacen de ella un personaje literario. Pero no basta con conmover en una primera instancia a los espíritus pusilánimes. Ella, que lo sabe, además quiere crear un polo de atracción permanente en los demás seres humanos privilegiados por la normalidad. Conseguida esa atracción ( su cybermarido, sus corifeos, su BRISA, etc.) no está conforme con lo conseguido y busca afanosamente extender su radio de acción en otros ámbitos propicios. Es inteligente y muy preparada, lo que le permite llegar a interesar a personas no corrientes y sí, más o menos, a personas con una media-alta cualificación intelectual. Como los niños prodigio, se aburriría en un ambiente de niños normales. Pero como los niños prodigio que no son capaces por sí mismo de crear nada prodigioso, ella nos «epata» con su forma de expresarse, demasiado madura para un niño normal (Jesús dejando boquiabiertos a los doctores con su sabiduría) Sus carencias físicas son meros desajustes que no le impiden «demostrar» que sus cualidades intelectuales (pensamiento y espíritu) están por encima de la media (sic). Una persona como ella, nacida en otra época, sin este invento, habría pasado totalmente desapercibida salvo para el grupo reducido que conviviera con ella, hasta que por algún procedimiento (un libro, una presentación pública) la hiciera salir del anonimato. Ponen a su disposición este aparato, capaz de proyectar a todo el mundo el yo inquieto de morir anónimamente y lo utiliza con entusiasmo y entrega absoluta. » Si consigo iluminar al mundo, moriré satisfecha de haber vivido, aunque haya sido por tan poco tiempo» (transcribo de memoria). Cualquier manifestación que le llegue de su «éxito», le da fuerza para seguir intentándolo con más ahínco. Y llega a nosotros después de un gran «éxito», objetivamente contrastado…

Princesa Luz llegó a Lázaros con el propósito anteriormente indicado, según mi opinión. Nuestro carácter desenfadado, que ella observaba, no le gustaba como marco para hacer su presentación  y esperaba una señal que mostrara nuestra sensibilidad. Mi lloriquera el dio la justificación  y entró en Lázaros como ya sabéis.

La reacción general nuestra fue de escepticismo. Pero yo lo escribí una carta que era lo peor que se podía mandar a una persona como ella: en la primera parte la cuestionaba y en la segunda la adoctrinaba. “¡El colmo!. ¿Qué se habrá creído éste? ¿Decirme a mí lo que debo hacer? ¿Darme a mí un segunda oportunidad, cuando por doquier me tienden una alfombra de rosas?” No era cosa de plantarse cara en público porque abriría varios frentes y se centró en mí, en privado. Curioso es que sólo al final me di cuenta. Cuando escribo a los Lázaros,  siempre en mis escritos va implícita la pequeña vanidad de que me veáis  ingenioso y en escritor aceptablemente bueno; por eso fuerzo muchos contenidos. Cuando me di cuenta que me escribía en privado y yo, para contestarle, le daba al “Responder”, con lo que Lázaros no recibía nada, me alarmé; quizá me había estado pasando con el personaje Princesa Luz de la forma que habitualmente trato incluso a vosotros, y no había respondido como debía a Lucero Infantino Landivar, una persona casi anónima. Releí todo lo cruzado entre los dos y no me arrepentí de ninguna expresión por mí vertida en aquellos mensajes.

Entonces, me pregunté: ¿Soy un hijo de puta habiéndome comportado como lo he hecho?

Quizá, de acuerdo con los esquemas al uso.

Pero enseguida me justifiqué, al menos para este caso.

Yo soy incapaz de sentir conmiseración por los males ajenos cuando estos se me presentan en la distancia; apenas me conmueve una desgracia, una catástrofe, un historia penosa de alguien  cuando la leo o la veo en la tele. Para que yo me conmueva, antes he debido tener una proximidad física o afectiva con la persona o personas. No quiero saber si mi comportamiento es singular o lo “padece” mucha más gente.

Princesa Luz no había llegado a esa circunstancia modificativa de mis sentimientos y así la traté. No tenía nada de qué arrepentirme y suscribiría todo lo dicho.

No habiendo abierto ningún canal privado  por mi parte, ya que sólo habían sido respuestas a sus mensajes (le dije erróneamente que no había recibido nada privado de ella) y negándome con ironía a aceptar su oferta de escribirle en privado, ella se lo pensó y ya no mandó la pulida carta de respuestas a los Lázaros, y salvo que aún la esté puliendo, Princesa Luz ha pasado prematuramente para nosotros a mejor vida. Amen

Me borré de tu BRISAS, Princesa, ¿por qué insistes?

Eres increible. También eres muy sensible para andar en este mundo. Eres ofensiva conmigo al interpretarme. Yo soy la única

persona de Los Lazaros que creí en ti, aunque esa circunstancia me llevara a un protagonismo desagradable. Y es que no me ofreciste otra alternativa. ¿Quieres que te diga que lo sentí? Pues lo sentí, y lo sentí profundamente. Pero lo hice pensando en ayudarte. Soy consciente de que en Lazaros hacemos el payaso; yo lo he dicho muchas veces. Pero no quería que tú lo hicieses, como también lo intenté con otra chica como tú, con problemas de supervivencia; se llama H.  y creo que me ha hecho caso.
Eres poco coherente, Princesa, y yo no sé de sentimientos que surgen por generación espontánea. Yo necesito la proximidad, el contacto físico con cualquier ser viviente, animal o persona, para que mis sentimientos se movilicen. Es por eso que trato con aspereza a todo aquel que me cuenta sus penas sin haberlo solicitado por mí o sin haberlo percibido por mí mismo en
la proximidad física.
Este juego que tú llamas burla y que has descubierto porque has recibido mi anterior mensaje, nada tiene que ver contigo ni de lejos. Tampoco estoy deprimido, señorita psicóloga. Es una payasada más que a mí me sirve para conocer un poco más a mis amigos, tan distantes que me parecen sólo producto
de mi imaginación ( excepto E. a la que conocí brevemente en un viaje que hizo a España).
El muchachito Yoe no puede ser tu compañero de juegos, Lucecita. Yo no juego a ser poeta de ocasión, ni a enamorar con mi palabra. Cuando esto surge, no me complazco, e  inmediatamente pongo coto a cualquier veleidad. Tampoco
intentes motivarme. Tengo las motivaciones necesarias y propias de mi edad, pero también la convicción de que cualquier motivación nueva ha de surgir de mí mismo. Soy un escéptico, pequeña, y dudo que mi sombra sea mi sombra.
En fin, no quería y lo has conseguido, esta correspondencia privada. Los últimos mensajes que me crucé contigo pensé erróneamente que eran públicos; de haber sabido que eran privados, quizá te hubiese dicho lo mismo pero de
otra forma.
Voy a hacer una cosa que nunca he hecho: con este mensaje te mando el texto de mi libro «Salmos por un cuadro», publicado en 1997. Si me concedes el honor de leerme, podrás saber un poco más de mí. Te advierto que puede
resultarte muy desagradable, especialmente a ti, pero también muy reconfortante si lo interpretas correctamente.
Y nada más, Lucero. No sé cómo me comportaré en lo sucesivo, así que no hago manifestaciones categóricas.
José

Me borré de tu BRISAS, Princesa, ¿por qué insistes?
José

Porque al leer en Lazarianos (hacia dias que ni habría esa carpeta) y leer
que estabas deprimido, pensé que la poesía podía ayudarte.

Claro que después leí los mails que supuestamente firma tu esposa pero que evidentemente los redactaste tú… y los he percibido como una burla hacia mí, parodiando, y por lo tanto confirmando tu creencia en la absurda acusación, sin fundamento ni prueba alguna, de que yo sería otra cosa que lo
que afirmo.
No he tenido tiempo para gran cosa este tiempo (salvo mantener la continuidad de Brisas) porque mamá viajó a Bolivia donde una hermana suya gravemente enferma, y yo he quedado a cargo de la casa… sin casi tiempo
para entrar en la red.

Ahora que mamá regresa (llega el miércoles), me daré el tiempo para responder detalladamente los mensajes pendientes en la lista, y borrarme.

Siento mucho que no hayas comprendido que mi ofrecimiento de amistad era sincero… me ha sorprendido desagradablemente que a las métaforas de
«brazos abiertos» y «un lugar en mi cama», que en el cyberespacio no pueden
tener otra significación que ofrecer una confianza total y una gran intimidad espiritual, les hayan dado Uds. una coloración «sexual» que nunca estuvo en mis intenciones.

Si, lo siento mucho. Sigo creyendo que hay un muchachito Yoe que pudo ser mi compañero de juegos, pero que tú mantienes maniatado y amordazado en el fondo de ti mismo. Y a él hubiera podido presentarle otro muchachito catalán (de 64 años él) que se ha sentido motivado, a mi contacto, a emprender por
primera vez estudios universitarios…

Que te divierta hacer el payaso en un grupo de 10 personas (que serán 9 cuando me vaya), es perfectamente comprensible y legítimo. Lo que yo te ofrecía no entraba en contradicción con ello: hasta los payasos necesitan
momentos de reposo en plena paz y confianza.

Pero yo ofrezco, no impongo.

Cariños al muchachito Yoe

**Rompo con estos últimos párrafos mi posición ante los que fueron íntimos, especialmente los de P. L.. No son significativos en nuestra relación personal y sí necesarios para cerrar un capítulo que de otra forma se habría quedado mal terminado.

No he vuelto a saber de P.L. No sé si de verdad murió, como había anunciado, o dio por terminada la farsa y ya no le quedaron recursos para seguir escribiendo. Fuese como fuese, de P.L  hice un personaje literario, y seguirá, para mí, vivo en la memoria**

 

 

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