La ciencia y la esperanza

Que la ciencia parece desvocada y nos ofrece nuevos y sorprendentes hallazgos es algo evidente, aunque ya, acostumbrados, nos pase inadvertido. Todo esto me lo sugiere un hecho fortuito e inesperado. Quizá debía haberlo sabido, pero no fue este el caso.

Llevo conmigo un reloj de muñeca, si así puede llamarse, que no sólo da la hora como un reloj convencional, es que, además, es un ordenador en miniatura con unas 35 aplicaciones, que no voy a detallar porque son todas las que cualquier ordenador o teléfono tiene y cualquiera puede saberlo con sólo mirar las aplicaciones del suyo. Pero es que, además, y aquí la ciencia da un salto cualitativo, cuantitativo y sorprendente, este reloj anteayer me mostró algo de lo que es capaz y que no sabía. Resulta que estaba haciendo algo en el jardin y di un traspies que hizo que perdiera el equilibrio y cayera al suelo, no recuerdo si di con la cabeza en el suelo o con alguna otra cosa. El golpe fue leve, pero al poner mi mano sobre el lugar del impacto, esta se manchó de sangre. Normal, estaba siendo tratado de un trombo con heparina, que diluye la sangre, y cualquier herida, por pequeña que sea, abre paso a la sangre como si fuese agua. Pero esto es previsible, antes y ahora. Lo que ya no parece entendible, si previamente no lo sabemos, es que mi reloj emitió un sonido. La sangre ya no me importó, y miré la pantalla del reloj. Sorprendido, no lo podía creer: allí decía, «Se ha detectado que has tenido una caida, elige una de estas opciones si necesitas asistencia: llamar a un familiar, llamar al servicio de urgencias de tu localidad o decir que estas bien y no necesitas ayuda». Resulta que la maravila no terminaba ahí, porque después supe que si no le daba a la opción ¨Estoy bien…», el mismo reloj se ponia en contacto con un familiar o llamaba a una ambulancia, sospechando que habia perdido el conocimiento». No es ciencia ficción, aunque uno ya no sabe qué pensar sobre algo que no parece tener explicación. Quiza todo sea más sencillo de lo que parece, pero he aquí que para alguien como yo, esto bien podría ser motivo de una descripción fantástica digna de una historia de ciencia ficción. No, no es nada de eso, es una realidad, una muestra, quizá pequeña, de lo que la ciencia está logrando sin pausas de cien años, cada día, aunque esa misma ciencia aún no ha conseguido vencer muchos problemas que padece la humanidad y que, en muchos casos, no se resuelven con nigún tipo de asistencia. La lista de ellos, la dejo que el lector la elabore, porque no debo caer en la tentación de hacer mi propia lista, vaya a suceder que me he olvidado de algún problema personal que padece alguno de mis lectores.

Por supuesto, el reloj es de una marca conocida y cualquiera puede disponer de él si lo considera de utilidad, utilidad vital, diría yo.

Una respuesta a «La ciencia y la esperanza»

  1. No hay nada como tener un hijo en USA y tener una buena posición económica.
    Otro cualquiera se da una leche y encima del chichón se le jode el teléfono de 20 € .
    Enhorabuena Don Jose , y disfruta de la tecnología, pero con cuidado.

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