La escalera al infinito

Sin esperarlo, caminando por una senda sin obstáculos, apreciando las vistas a los lados y al frente, sin que se me ocurriera mirar atrás, una escalera me cortaba el camino o, mejor dicho, me obligaba, sin otra alternativa, a subir por ella. Miré a lo alto y no vi adónde me podía conducir, porque no parecía tener final. Iba a ser duro subir tantos escalones sin saber si valía la pena el esfuerzo. Pero algo me impedía retroceder y sí obligado a subir. Con cierto temor a que aquella decisión no me correspondía a mí el ser tomada y qué o quién me la imponía, comencé a escalar aquel duro y nuevo camino. No dejaba de mirar hasta donde la vista me permitía ver escalones y parecía no querer darme un mínimo ánimo para seguir subiendo. Ya comenzaba a sentir cansancio, hubiese preferido que la escalera me señalara algún destino, pero sólo parecía que el destino era el infinito. Me pregunté, entonces, si el infinito era algún lugar y qué podría encontrar en él. ¿El Cielo? ¿El Cielo del que había oido hablar? ¿Otra nueva dimensión para el consciente cuando abandonara mi cuerpo? ¿Y por qué tanto esfuerzo para alcanzar uno u otro? Hubiese tenido más sentido llegar a cualquier lugar caminando fácil y plácidamente como lo venía haciendo hasta encontrarme con esta escalera. Sin poder decidir bajar de lo ya subido, pues los escalones que iba dejando atrás desaparecían, sólo me quedaba la alternativa de tirarme al vacío y acabar con aquella «oferta» de llegar a algún lugar ignorado, que no me inspiraba ninguna confianza. ¿Por qué, antes de encontrarme con esta escalera, no se me había contado sin ambigüedades cuál sería ese final o principio de algo nuevo? ¿Nadie había llegado hasta el final de esa escalera? Y si había llegado, ¿qué o quien le había impedido contarlo? Demasiadas preguntas para las que no tenía respuesta. ¿Y si me tiro al vacío, seguiré sin saber cuál será mi destino final?

No voy a seguir especulando, incapaz de vislumbrar ningún principio de algo nuevo. Seguiré subiendo esta escalera. El vació es una opción para cuando ya no pueda más seguir. Una cosa doy por cierta: lo más probable es que esta escalera no lleve a ninguna parte. Pero, por ahora, debo seguir subiendo, lo contrario sería rendirme.

 

3 respuestas a «La escalera al infinito»

  1. Oleeee… oleeeee…. Siempre hay que seguir subiendo… jamas bajar, jamas estancarse… jamas dejar de pensar que algo bueno te espera cuando luchas por ello..

  2. Es la eterna pregunta . Y después qué??. Hay quién piensa saberlo , en realidad es una inquietud universal, pero hay que seguir peldaño a peldaño siempre hacia arriba.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.