LGTBI y otras cosas lógicas

Los chicos, chicas y algunos carrozones y carrozonas homosexuales, gays, etc., tuvieron ayer su día grande, El Orgullo. La calle se vistió de colores, creo de arco iris, y ellos y ellas y todo lo contrario se exhibieron tal cual. Las teles les dieron imagen, difusión de eslóganes y fueron portada de todos los medios de difusión. Pues muy bien, nada que objetar. Parto de que la libertad es un bien superior, superior incluso al buen gusto, la estética y cualquier opinión que ponga en tela de juicio el derecho a ser lo que se quiera ser. Pero desde este lado también la libertad me ampara, me exige un posicionamiento ante el acontecimiento. Y si para ellos es continua la lucha por la libertad, para nosotros, para mí, también es una lucha. ¿En qué sentido? Cuando un hetero quiere opinar, le tiemblan las piernas. Es muy probable que cualquier opinión que raye en la crítica será considerada fascismo puro y duro o homofobia en su término más blando. Y se cuidará de tener una opinión pública, su libertad no da para esos desahogos.

Que yo no apago la tele porque se dé in extenso el recorrido por las calles del Orgullo, es natural en mí. Que no escupo cuando dos hombres o dos mujeres se besan en publico, es natural en mí. Que veo sin desagrado videos homo-porno, de vez en cuando, como veo otras cosas que chocan con mi concepción de la vida equilibrada, es natural en mí.

Pero estoy en mi derecho o reclamo la libertad de poder salir del armario que la constriñe, por temor a ser demonizado si no estoy al día en la complacencia ante ciertas realidades, forzadas o no.

La antropología, «esa ciencia que estudia al ser humano en su forma integral, de sus características físicas como animales y de su cultura, que es el rasgo único no biológico (WP)», no excluye, por definición, la manifestación homosexual en el ser humano. Salvo cuando es utilizada con fines perversos, como cuando, desde la política, se pretende la pureza de la raza humana, entendida como tal pureza la manifestación unívoca de los comportamientos «naturales». Y por vía de eliminación se extirpa cualquier desvivió de esa conducta.

¿Dónde estoy yo? En mi condición de heterosexual puro, aún no me atrevo a salir de mi armario; eso sí, estoy deseando salir. Ahora, sería temerario.

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