Lucía

Liviana, escuálida, inestable en su caminar sin rumbo,  Lucía parece la sombra de una representación artística de la miseria.  Tiene los ojos incrustados en la cara como dos esmeraldas sumidas en las cuencas de una calavera. Las greñas que cubren su cabeza caen ingrávidas y desordenadas. Los labios tienen una minima carnosidad y se repliegan sobre una dentadura ennegtecida y con múltiples pérdidas. Vestida con una camiseta sucia y una falda que. para que nada sea generoso en ella, le llega hasta la mitad  del femur, pues dicir muslos seria una ironía sarcastica. Lucía  no muestra nada que pueda perturbar a los ojos lascisvos de los hombres. Y ese cuerpo mínimo debe tener, sin embargo, un corazón que bombea  sangre como los arroyos que se forman en un desierto despues de una tempestad, sin fertilizarlo, un corazón que no sabe de amar y no haber sido amado. Su cerebro que no le pide acabar con su vida, quizá porque ni muerta devolveria a la tierra una minima recompensa. 

Un hombre de mediana edad la observa de cerca sin que Lucía se aperciba. El hombre ha determinado que ese despojo de mujer puede ser lo más importante que le haya sucedido en su vida.  Piensa que quizá sea irrecuperable, que los daños en su cuerpo sean irreversibles, pero está decidido a intentarlo. Se acerca más a ella yendo por detrás. Vacila. En un impulso heroico la toma del brazo, que se escurre entre su mano. Lucía no tiene la sensación de protección  que podia estar esperando, menos la de un intruso que quiera aprovecharse de ella. Lucía sólo siente que aquella mano le permite una mayor estabilidad en su erguida posición. El hombre la conduce hacia un automobil aparcado cerca. Le abre la puerta trasera, su olor no es muy gradable para llevarla de copiloto. Y parten con rumbo a un destino que ninguno tiene conciencia de que exista.

Lucia es hoy la esposa de Jaime. Es una de las mujeres mas bellas que cualquier hombre pudo soñar. Jaime no sólo esta enamorado de Lucia, su sentimiento va mas allá de lo puramente humano. Jaime cree que Dios fracasó donde él ha triunfado. 

Jose

En una tarde lluviosa, cuando la melancolía me envuelve y me pide que haga algo positivo o que llore

2 respuesta a “Lucía”

  1. Bello. Me hubiese gustado más largo, más detallado, qué hizo él, cómo fue evolucionando ella. Quería saborear la obra de él y la respuesta de ella. Pero tú eres el autor y así lo fraguaste. Te voy a mandar a tu correo un cuento que escribí y no he publicado, tiene una pizca de parecido con tu relato, pero ella es ciega, y él es un demonio que vino a la Tierra a pervertir al alma más pura. Sucede en Roma y en París. Lo voy a buscar y te lo envío. ¡Ánimo!

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