México, tan cerca, tan distante

La magia tiene el inconveniente en que te atrapa y te abandona de repente. Yo había depositado en Mexico la esperanza en un mundo mágico donde pudiese vivir otra vida llena de sensaciones nuevas. Porque mi mundo, el vivido hasta aquí, estaba agotado, nada era nuevo.

Proyecté un viaje a ninguna parte en concreto. Fue la casualidad la que me puso a Mexico como esa meta sólo soñada. Vivir entre los indígenas que aún viven en Mexico, era una idea en sí misma fascinante. Y yo, con mi imaginación, creé una realidad virtual aumentada.

«No es aconsejable, Jose». Se refería al lugar para el que ya casi tenía el pasaje. No podía dudar de mi amiga, la que eso me decía era mexicana.

Pareciera un detalle sin importancia, ella pretendía aconsejarme.

Pero ella no contaba con un hecho cierto, que se repite en mil circunstancias. Si descubres el secreto de la magia, lo que sientes es desilusión. Cualquier otro escenario mágico que me propuso ya no podía ser mágico, seguro que tenía su trampa. ¿Cómo empezar de nuevo? De desengaños está plagada la vida. Yo pensé que aun era tiempo, porque, en esta ocasión, no era la realidad de la vida, era mi imaginación, que nunca me había fallado.

Qué difícil será que alguien me convenza hablándome de realidades, porque serán eso, realidades y no magia.

Mexico lo tenía en el corazón, ahora queda lejos.

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