Morir, tal vez soñar

La muerte es inevitable. Una estupidez, la expresión anterior. ¿A quién se le ocurre decir que es inevitable morir? Le concedo algún sentido si esa expresión la pronuncia aquel que cree en otra vida. En  éste es inevitable morir para volver a vivir, y no importa en qué dimensión, no es posible vivir las dos vidas a la vez.

¿Y por qué digo semejante perogrullada?

Porque a todos nos sucede, a diario, algo que se le parece. No introduzco la expresión irreversible en la primera proposición porque en ambos supuestos es obvia y se sobrentiende. Se muere definitivamente o se muere para entrar en otra vida, no se entra en otra vida y se regresa a la primera, en esto todo el mundo está de acuerdo.

Pensemos ahora en lo que sucede a diario. Vivimos la vida que los sentidos nos muestra en el llamado estado de vigilia. Pero es inevitable que en algún momento nos dormimos y perdemos la percepción de esa vida. Durante unas horas es normal que soñemos. En ese estado, el consciente de los sentidos deja paso al subconsciente de las sensaciones oníricas, con diversas formas de otra realidad. realidad virtual.

Si nos preguntaran qué realidad preferimos, probablemente no sabríamos qué responder. Nos plantearíamos si se muere en el sueño como se muere en la vigilia y, seguramente, no sabríamos responder a ciencia cierta. Sabemos que es reversible, que despertaremos y volveremos a la vida de los sentidos. Por supuesto, en la excepción de morir mientras sueñas.

¿Y si muere el consciente y permanece vivo el subconsciente?

Mi consciente me dice con claridad que cuando se muere, éste se muere para siempre, los sentidos no vuelven a percibir ninguna sensación. Pero mi consciente es incapaz de  asegurar que sucede lo mismo con el subconsciente. El consciente nunca nunca pudo condicionar  el subconsciente, éste surgía libre y espontáneo, anulando el consciente. virtualmente matándolo.

Como sólo barajo la hipótesis de no conocer cómo se se comporta el subconsciente desde el análisis que pueda hacer el consciente, he ahí una laguna que me permite elucubrar otra hipótesis: la muerte sólo es reversible a la dimensión del subconsciente.  Es posible  que en nuestra muerte física entremos en eso que se ha dado por llamar el sueño eterno. Me alegraría si mi sueño no fuese, frecuentemente, una pesadilla.

No estoy loco ni creo que voy camino de estarlo. No creo que sean achaques de la vejez. Creo que tenía ganas de escribir algo, y se me ha ocurrido esta gilipollez. Disculpe el lector que haya leído hasta aquí. Espero no le haya dado por pensar que soy un genio, porque tendría que hacérselo mirar.

5 opiniones en “Morir, tal vez soñar”

  1. Sigues filosofando “genio”. Me preocupa que en la mayoría de tus escritos hablas de la muerte. ¿Lo has notado? ¿Tienes miedo a la muerte? O es un síntoma de depresión. Analízalo con tu mente súper dotada, pero sé honesto contigo mismo. Me gusta leerte me haces reflexionar y a veces tambalea mi optimismo habitual. Pero sigo igual, sólo más sabia.

    1. Rompo con mi propósito de no responder por aquí a los comentarios que me llegan, y lo hago porque ya me quedan pocas piedras a las que acariciar, las tareas ciclópeas se acaban y ya no atisbo en el horizonte ninguna otra meta que la de refugiarme en las palabras que, de tarde en tarde,también me proporcionan algún que otro orgasmo, bien a solas o en compañía de otr@s.
      Y rompo el fuego con el comentario de mi Amiga,y muy estimada Elsa.
      Querida, deberías mostrar más precaución cuando te expresas. Filosofando “genio”, con comillas genio, me dice que pones en cuestión que sea un genio. Así es, no soy un genio, pero tampoco un filósofo. A veces parece que escribo cosas transcendentes que no son otra cosa que estupideces escritas de forma especial; la filosofía es eso, una estupidez escrita de forma que duda de la inteligencia de aquel a la que se dirige. Yo hago, a veces, eso, y algun@ me llama filósofo.
      Miedo a la muerte no, Elsa, no la veo con esa tétrica forma clásica, vestida de negro, con una guadaña al hombro. Miedo a morir, sólo en la forma, habitualmente dolorosa, cuando no cruel.
      A los 80 años, Elsa, si no estás algo depresivo es que eres un insensato.
      Me resulta más fácil ser honesto conmigo mismo que fingir.
      No pretendas ser más sabia, eso no sirve de nada; intenta ser más coherente.

  2. La muerte siempre será un misterio, en apariencia definitiva; pero si así no sucediese y en el más allá bailasen los espíritus, nada me haría mas feliz pues continuaría de tertulia con mis amigos y abrazaría a los distantes que nunca tuve oportunidad. Es de creer que allí todo será válido.
    Hermoso motivo para soñar… despierto.

    1. La muerte ya no es un misterio, Grisel. O se sigue jugando con ella para explicar el fundamento de algunas creencias. Nuestra muerte no es más transcendente que la de una cucaracha que nos encontramos en el suelo de la cocina y que instintivamente la aplastamos con nuestro pie; un asco cuando comprobamos que de la cucaracha ya sólo queda una plasta informe de fluidos y materia. Hemos acabado con una vida tan rica en misterios, eso sí, como la vida de un ser humano. Esa muerte carece de misterio, si la recoges y la tiras a la basura, ya no quedará en el suelo nada que evoque su muerte. Si la dejas, no tardarán la hormigas en acercarse a la carroña y hacer la limpieza por ti. La materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma, que dicen los físicos.
      Si te hace feliz pensar en tener otra oportunidad que no tuviste en vida, no seré yo el que te disuada de cultivar esa ensoñación.

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