¡¡No!!

No es una palabra, si, una palabra importante, tan importante que ninguna otra la iguala. Nunca diría que es un adverbio, sería como degradarla a ser una comparsa del diccionario. Por ahí he leído que su comportamiento morfosintáctico es más complejo que el de los adverbios convencionales, palabrería de los gramáticos. Gracias a esta palabra, que merecería honores de gratitud, los seres humanos nos dignificamos. Decir NO nos hace dueños de nosotros mismos. Imaginad que alguien os pregunta: toma esto, ven, vamos, esto te gustará, haz esto, vete, y otra infinidad de propuestas que se nos hacen desde la prepotencia de quien ordena. Sin esa palabra no tendríamos la rotunda afirmación que nos reafirma en nuestro yo libre. Que con una negación afirmemos algo, parece un contrasentido, pero ya se ha dicho que la palabra NO es un adverbio complejo, así que admitamos esa contradicción como una muestra de su complejidad.

Dicho lo anterior, y para que se me entienda, voy a de decir NO en algunas expresiones que me dejan a gusto conmigo mismo.

NO me jodas, NO me sale de los cojones, NO me da la gana, NO quiero verte, No iré a votar, NO creo en Dios, NO tienes puta idea… Y podría seguir, pero con estas ya se hace uno a la idea de la importancia de tener NO a la manos en muchísimas ocasiones. Claro, para decir SI no hace falta ser valiente, pero para decir NO se necesita muchas veces tener valor. Y el valor es una cualidad que dignifica al ser humano.

Digamos NO a muchas de las cosas que se nos proponen, nos exigen, nos condicionan. Digamos NO en cualquier circunstancia que decir SI nos avergonzaría y, sobre todo, cuando nos envilecería.

Leed esto, por favor, es inicuo y no digas NO me da la gana.

2 respuestas a «¡¡No!!»

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