9 opiniones en “Perdido en movimiento”

  1. ¿Cuál Paquita? Debe ser española porque en México a las Franciscas no les decimos Paquitas, sino Panchas.
    La música muy bella, los movimientos estéticos, es todo; prefiero un beso, jejejejejejeje.

  2. Buen obsequio para Paquita Jimena, buen motivador para impulsar un relato. La Paquita más famosa de México, una señora muy brava que, se distingue por sus canciones contra los hombres perversos, es conocida como Paquita la del barrio. Ha tenido exitosas presentaciones en tierra ibera. Su grito de guerra es: ” me estás oyendo inútil ? “. En lo personal, disfruto mucho oírla, tiene temas muy jocosos como:
    Rata inmunda, animal rastrero, escoria de la vida, adefesio mal hecho, infrahumano, culebra ponzoñosa, maldita sabandija, cuánto daño me has hechooo !

      1. Perversote, esta Paquita narró su vida para una micro serie de TV, y en verdad, le fue tan mal en amores, que, a no dudar (y ella lo ha afirmado) la cama sólo le anima para dormir y dormir.

        1. Nunca entenderé a las mujeres. ¿Qué le impulsaba a echar fuego contra los hombres? Si ese lenguaje lo utilizó con quien le había hecho muuuucho daño, no sé qué pudo hacer ese hombre sino darle más… Al menos no le volvería a decir: ”¿me estás oyendo inútil? “

          1. Traslademos lo musical a lo literario. Una escritora pega fuerte con una novela con fuerte acento de misandria, y además basada en retazos biográficos. Hace eco en cientos/miles de mujeres maltratadas por el varón. Es obvio que, ante tal acogida, la autora vuelve a repetir la fórmula : ya ha creado un personaje viviente. La cantante llora cuando canta y recuerda. En sus entrevistas, en la serie de tv, reafirma que todo lo superó, pero algo queda de tristeza, por ende, la revancha tardía. Si le echo cerebro al asunto: es mitad catarsis, mitad modus vivendi. El público manda.

  3. Acabáramos. Cuesta entender, pero las palabras junto al tono con que se pronuncian, delatan, si no toda, parte de intención oculta.
    Tú lo has dicho: la señora, o señorita, encuentra en su propia experiencia la forma de exportarla y, de paso, recoger ganancias.
    Mira, Vesta, no confíes en los populistas que salen por TV, sobre todo, si lo hacen en prime time y como si fuese una serie.
    La mujer brava se ha quedado en una predicadora de feria, para mí.

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