Sin título

Quiero escribir y no tengo tema. No es la primera vez. Cuando esto sucede, abro el Escritorio, luego Nueva entrada en mi WordPress, como si esperara que en la pantalla aparezca un título sugerente en lugar de Añadir título. Con los cascos puestos he, previamente, elegido una música de piano de algo más de una hora de duración. No tendré que recargar otra música mientras escribo algo que luego publicaré y enviaré a mis incondicionales lectores. El piano desgrana sus notas mientras fijo mi mirada en ese espacio que me invita a que yo añada un titulo. Esto, que parece nimio si no tienes tema que desarrollar, es, en ocasiones, importante, son las primeras palabras que dan pie a otras que le siguen, luego a otras que van poco a poco desarrollando un tema, que sólo se configura cuando lo das por terminado. Y el título, en esta ocasión, no aparece. La música sigue ocupando un espacio en mi cerebro, pero tampoco ésta me da pie a desarrollar algo que pueda describir con palabras. En vista de mi incapacidad para teclear algo, por primera vez pienso en un amigo de la infancia al que, como a otros, siempre envío mis escritos. Mi amigo no ha sido pródigo en sus comentarios, pero si alguno le motivaba una reflexión, él me la enviaba.

Llevo más de un año, quizá dos que no recibo nada de él. No se me ocurrió pensar que mis escritos ya no fueran de su gusto. En ocasiones, sin aludir a ellos, me escribía sólo para recordar algún pasaje de nuestra juventud o contarme alguna de sus andanzas de apasionado por la cultura, el arte o algún escritor preferido. Razoné que tampoco yo le había dado ningún motivo para su silencio ya, al parecer, definitivo. Busqué una causa que no fuese la que ambos estábamos esperando. Quizá su mente ha entrado en ese estado en el que ya no interelaciona con el exterior, me digo. Tengo su teléfono, su correo, puedo hacer algo tan simple como dirigirme a él no con un escrito, sino con una inquietud. Algo se movería, o no. No me atrevo a que la verdad se abra paso, y así, sin dejar que mi amigo y alguna vivencia que recuerdo junto a él, pase recurrente en forma de flash por mi cabeza, he permanecido por largo tiempo, tanto, que ya mi cerebro comienza a procesar un título para este escrito. La música también ha terminado, en hora y pico no me ha dado para más. Enviaré este escrito como de costumbre, esta vez sin título, que sea él el que lo ponga, o no.

2 respuesta a “Sin título”

  1. Ojala y fuera yo al que te refieres , pues eso me indicaría que aun y a pesar de todo, me recuerdas y temes que mentalmente o físicamente este para ” el arrastre “.
    Amigo , yo te recuerdo continuamente y siento no haberme puesto en contacto contigo ,pero es que en Abril de 2018 entre en un bucle , del que aun no he salido y que no quiero aburrir ni sobrecargar a los amigos.
    Quiero hablar contigo por otro medio y espero hacerlo pronto porque con esta racha que llevamos a lo peor te aburrimos.
    Mentalmente estamos bien , físicamente bien (sin profundizar). jajajaaaa ,
    Hablamos pronto. Abrazo

    1. Hola, Pepe Cívico. Esta vez no fuiste tú quien me inquieta, y espero que tardes. Ya sería pa mear y no echar gota que fueran dos de una tacada, si, como en mi caso, cuento los amigos con los dedos de una mano. El aludido, que aún no se ha dado por aludido, es también conocido tuyo aunque creo recordar que no os unía la amistad.Pero,bueno, hoy por ti, mañana por mí. En lo de físicamente bien sin profundizar, si yo te contara…

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