Tus ojos

Eran tantos los años que sólo te conocía por tus palabras… Tantos los años que quise saber qué aspecto tenías en el espacio… Tanto tiempo ignorando cómo eras para mis ojos… Aunque lo intenté, nunca me fue posible saber de tu alma, porque siempre me ocultaste tus ojos y con ellos tu mirada…

Hoy, por fin, he visto tus ojos. La foto que envías es de tus ojos, nada más, los has enmarcado como si un posado completo de ti fuese un lujo que no merezco.

Quiero pensar que no sabes posar ante una cámara, porque, o no querías que penetrara en tu alma, o quisiste, malévolamente, que perdurara el misterio. Esos ojos que no miran al frente, buscando en algún lugar la resignación del momento, no son los ojos que yo necesitaba. Sigo sin conocerte, y tampoco tú quieres mostrarte. Así las cosas, querida, mejor nos resignamos juntos.

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