Vuelo 93

Esto lo dedico a mi nieto, que en estos momentos se prepara para ser responsable de que un avión con cientos de pasajeros despegue y aterrice sin problemas.

Mi hija primero me anima a ve la película de ese título («United 93» en inglés) y luego que comente qué me ha parecido. Anoche la vi hasta que me vencía el sueño. Pero la peli te lleva de sobresalto en sobresalto, así que imposible pagar el ojo.

¿Es una película? Creo que no, más bien es un reportaje en el que un cámara deambula por la escena, en ocasiones empujado violentamente por los asistentes. Es como si tratara de filmar un acontecimiento, deportivo, una boda, en una situación límite y no tuviese más remedio que dejar que la cámara siga funcionando a su aire, sin su control y elección de los fotogramas que más le impactan. En consecuencia, parte de la película es un pandemónium al que asistes como si asistieras al fin del mundo. Nada se fija en tu cerebro como un hecho singular que vas a recordar luego. Termina la película y te preguntas: ¿responde a hechos reales, como se dice? Groso modo se puede afirmar que sí: era el vuelo United 93 el día que otros aviones fueron secuestrados por Al Qaeda para estrellarlos contra objetivos emblemáticos de los Estados Unidos. Tres ya habían logrado su propósito: Las Torres Gemelas y El Petágono. Vuelo 93 tenia como objetivo estrellarse contra El Capitolio o La Casas Blanca.

Bien, ¿qué pasó en El Vuelo 93 para que no alcanzase su objetivo? La película se basa en los testimonios ofrecidos por los pasajeros que consiguieron mantener conversaciones telefónicas con los familiares. No hay discrepancia entre ellos, salvo las dudas que algunos tienen de que aquello fuese real o un simulacro. La película toma , así, una cierta verosimilitud con lo sucedido dentro del avión. Quiero suponer que los responsables de la película tuvieron acceso a la información proveniente de los controladores del espacio aéreo y menos de los militares que son mencionados en algún momento para que entren en acción. El resultado final es conocido: El Vuelo 93 no se estrelló contra un supuesto objetivo mediático que pudiese aprovechar Al Qaeda como un éxito total.

Hoy, aún, no sabemos si El Vuelo 93, fue desviado por los pasajeros que valientemente se enfrentaron a los terroristas o fue un misil militar que lo derribó, sopesando las consecuencias de acabar con un centenar de pasajeros o causar un daño mayor que sólo ellos valoraron. Sea como sea, el secreto sólo permite que cada uno de nosotros nos imaginemos lo que sucedió. Lo que sí sucedió es que desde entonces volar se ha convertido en un control exhaustivo de todo lo que se supone puede ser un peligro para que un avión despegue y aterrice sin otros imponderables que están fuera de la acción humana; hasta los pilotos, hoy, son máquinas cuasi perfectas, cualificadas para que por ellos no se esperen catástrofes en los vuelos. No siempre se puede conseguir que un piloto sea predecible, pero las compañías aéreas someten a sus pilotos a las mayores pruebas de fiabilidad. A mi nieto lo están moldeando en estos momentos con el manual más exigente. Espero no tenga que enfrentarse a situaciones similares.

Una respuesta a «Vuelo 93»

  1. Espero y deseo que pronto consiga su ilusion de manejar esas formidables maquinas de volar con cientos de personas en su interior.
    Igualmente es deseable no se encuentre nunca en esas situaciones tragicas y su periodo laboral transcurra en total paz y seguridad.

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