Y es una flor

La naturaleza sorprende. No existe una uniformidad ni siquiera en las especies. Es una flor, sin duda, «flor cadáver»; en la clasificación científica Amorphophallus titanum, literalmente «falo amorfo titánico». ¿Es de este mundo? Claro que sí. ¿Parece maravillosa? Lo parece. ¿Te la llevarías a casa, a tu jardín, a tu amada? Pues claro. Qué preguntas más tontas; una flor es una flor, y cuanto mas extraña más apreciada. Pero no te equivoques, a veces sólo tenemos en cuenta las apariencias para juzgar un hecho, en este caso una flor. ¿Qué sorpresa nos guarda esta flor? De momento, si la ocasión se presenta, porque visitas botánicos que la cultivan, de la planta sale un enorme pene que llega a alcanzar 3 metros de altura. Luego, en la base, se desplegará la flor propiamente dicha, como un cáliz. Su visión causa más asombro que admiración. Te entran ganas de acercarte y tocarla para comprobar que no es un sueño. A medida que te acercas, puede que mires al suelo por si has pisado algún excremento que huele mal. Te sigues acercando y miras a un lado y al otro buscado algún animal muerto. Pero no, ni has pisado un excremento, ni hay por allí ningún animal muerto, el olor fétido que te llega es a carne podrida. Quieres compensar aquel hedor desagradable y acercas tu nariz a la flor, ella es una flor, sinónimo de fragancia. Y te retiras a punto de vomitar; es la flor que, detrás de su extraña belleza, desprende efluvios apestosos insoportables. Y te dirás: ¿por qué la Naturaleza en esta ocasión se ha equivocado? Esa flor, debido a su olor nauseabundo, atrae a numerosos insectos que, después de libar sus jugos, transportan pegado a sus patas el polen que servirá para que otra planta similar florezca y que luego polinizada se transforma en una baya roja o amarilla. Sólo una especie de insectos es atraída por el mal olor, otros lo son por los olores que apreciamos los humanos. Pero esta distinción entre buenos y malos olores, la Naturaleza sólo los ha establecido para perpetuar las especies, nunca sabremos sus razones.

Todas aquellas cosas que nos parecen extrañas, incluso nos repelen, forman parte de este mundo, lo quieras o no. Si pudiésemos preguntar a muchas especies qué piensan de los seres humanos, seguro que dirían: son un horrible error de la naturaleza., apenas si aportan algo que no sea destrucción.


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