¡Y van tres!

Mi rosal ha tenido un parto múltiple. De su exiguo porte ya fue un milagro la rosa que glosé hace un par de días. Me sigue sorprendiendo. Hoy fui al rosal, presintiendo que la flor que había parido mi rosal púber ya habría empezado a languidecer. Hace mucho calor, estas y otras plantas que se cultivan en invernaderos, tardan en aclimatarse cuando se trasplantan al aire libre. Pero mi rosal no cumple con las leyes, no ha esperado a dejar atrás la pubertad, hacerse adulta responsable, tener un cuerpo capaz de engendrar descendencia sin poner en peligro su existencia y la de sus hijos. Mi rosal tenía prisa en demostrar que a ella estas cosas como que no le afectan. Y no una, sino dos criaturas más en 24 horas. ¿Qué puedo hacer por ella para compensarla de tanta generosidad? Si tuviese a mi alcance los medios necesarios para preservar a sus hijos de una muerte prematura, nada en estos momentos me podría satisfacer más. Tanta belleza sin explicación me hace pensar que, al menos para mi rosal, la muerte prematura de sus hijos es injusta. Durarán vivas y lozanas lo que su madre consiga para ellas. Por supuesto que por mi mente no ha pasado la idea de separarlas de su madre y aplicarles esa incubadora que llamamos florero.

Habrá otras flores por ahi, incluso más bellas, pero sólo estas tienen que ver conmigo.

4 respuesta a “¡Y van tres!”

  1. Yo sé el por qué tu rosal ha florecido tan pronto….. porque cada vez que te detienes a mirarla, a regarla, a mimarla, le trasmites tu energía y tu amor, y eso es su mejor abono. ¿Estoy equivocada?

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